1. Todos los días miraba la mosca y la araña muertas encima de la telaraña y el polvo en el rincón izquierdo de la oficina. También la pared con pintura viejísima azul oscuro, totalmente descascarada, mostrando rastros de una capa amarilla anterior y del yeso que alguna vez fue blanco. Hojuelitas curvadas de pintura desprendida.

2. De reojo miraba a Tati que usaba el escritorio y computadora de enfrente (junto al rincón de la araña, la mosca, ..). Mucho cabello lacio negro asomaba hasta arriba de su cráneo, las puntas gueras en cambio, amarillentas, disparejas, maltratadas. Se sacaba los zapatos cuando escribía y se exhibían sus pies con juanetes y uñas gruesas.

3. La herrería oxidada, los vidrios llenos de grasa, polvo, manchas negras como de tinta. El piso de loseta pequeña, roja, – bueno, es un decir, eso de roja- muy vieja, abombada, despostillada y con los alrededores, la junta, terriblemente mugrienta.

 

 

 

   

4. Entre el calor, el olor de cañería que salía del baño que tenía la taza amarillenta, el sarro de años, un espejo roto con asomos negros en los bordes como de cuento de brujas, la tubería oxidada, el papel de baño corriente, se sentía ahogado.

5. No era extraño que estuviera preocupado del tema de la degeneración, el deterioro, el paso del tiempo, el abandono. Veía sus uñas crecer y las cortaba con esmero, rasuraba su barba todos los días y cuidaba que su ropa estuviera impecable.

6. Se consolaba pensando en la sobada frase: "hay aves que cruzan el pantano y no se manchan, mi plumaje es de esos".

 
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s