Abrió la puerta, y vió gente dentro. Quiso abrir la boca para saludar y sintió pegada la parte de atrás de la lengua al paladar. La sequedad de la garganta no le permitió mas que abrir un poco mas los ojos. Bajó la mirada, se tocó la cartera en la bolsa del jean. Casi quiso retractarse de entrar, pero sintió que era tarde, que lo habían visto. Levantó la vista temiendo tener la mirada perdida y desenfocada. A lo lejos, lejísimos, oyó murmullos. Pensó en la estrategia No. 26, que es saludar rápidamente y meterse a su habitación como topo. Y así lo hizo, pero no fué tan sencillo, como pasa siempre: su hermana le empezó a reclamar por una plancha, hazme el chingado favor. El contestó despacio, porque primero procesó el pedido de la hermana, luego quiso saber si era solo por joder la cosa o iba en serio, después intentó ubicar en su mente el concepto plancha, luego ideó que decir, elucubró si era bueno armar bronca o ser cortés, y al final dijo: "no tengo ni la mas puta idea" y se escabulló. Entró a su barraca, un poco apestosa por el encierro, cáscaras de plátano en un rincón, calcetines, cama revuelta. Se sentó desconcertado, tenía que procesar el embrollo con su sister. Le pegó el hambre de golpe directo en la barriga, la taquicardia en el corazón, la resequedad en la nariz, la dificultad de respirar en el bronquio. Mecánicamente bajó el cierre del pantalón y se empezó a masturbar….

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