El lapso entre tomar el vaso con la intención de servirme agua de jamaica para calmar la sed, sin saber ni cómo moví la mano para sostenerlo ni preguntarme cómo iba a llenarlo, y después abrir la boca y saber cuánta agua meter a mi cuerpo en cada sorbo, cómo no tirarla al piso y deglutirla sin ahogarme, es decir presabiendo sin notarlo….

 

y ese otro momento en que vertía el líquido manteniendo un pulso firme para no mojar la mesa sino solamente el fondo del vaso y sus paredes….

 

y luego los instantes de gloria en que mis ojos miraban muy de cerca el agua enroquejida por la flor, como un aguachirle de sangre… la consecución de la intención de tener el agua en mi boca, sentir su sabor ácido (sin azúcar), pasarla a mi garganta y notar el recorrido al estómago, hubiera sido mucho más (o menos?) intenso si hubiera podido apreciar cuánto he aprendido en la vida que sé ganar dinero para comprar la flor, el agua y el vaso, sé preparar agua de jamaica, verterla y además tomarla. Cuántos años me tomó tener esa maestría?

           
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