Murakami gusta de los pozos. En El pájaro que da cuerda al mundo, describe personas y sus estancias dentro de ellos. Las considera experiencias cumbre. No nos dice porqué.

 

   
  Los pozos son hondos, escuros, no se puede uno salir de ellos sin ayuda. Son resbalosos, sucios, alejados del mundanal ruido, sórdidos y sin objetos.  
    Por más que grites dentro de un pozo nadie te escucha, no sabes cuando cubrirán con una tapa, ni si es de día o de noche a menos que entre algo de luz cuando hay sol.      
        No puedes leer, dormir en una cama, darte un baño, conversar en el celular, ver televisión un rato, mucho menos tuitear.  
  No sé si al salir quedas renovado, con alguna especie de lección visionaria acerca de la vida o congelado y desorganizado para siempre.    

Por qué se le ocurre a Murakami ese escenario, no lo entiendo, cuando es un hombre que corre maratones, lo cual implica moverse linealmente por horas enteras. Claro, él dice que éstas horas de correr lo llevan a un estado de trance muy particular. Como sea, son muy interesantes y valiosas las situaciones que nos cambian por un rato el estado de conciencia.

  • Algunas experiencias cumbres son totalmente deleznables y nos hacen crujir las coyunturas y no lograr templarnos por meses o años enteros: es el caso de la muerte de personas amadas muy cercanas. Así es que obviamente se presentan algunas formas de mudar de estado de conciencia que no quisiéramos vivir jamás o hacer que los que nos aman experiementen.
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