Fué al funeral de su exsuegra. No es que sintiera gran cosa por ella, pero había conservado buena relación con las hermanas de su exmarido. Ellas le notificaron de velorio y entierro y ella, muy solidaria, fue. Mientras incineraban a la señora, tomaron café y conversaron en mesas los esperantes. Como es, invariablemente, hasta bromearon de cosas. Los llamaron para avisarles finalmente que la urna con las cenizas estaba a disposición de los familiares. Todos acudieron serenos. La vasija, aun caliente, iba pasando de mano en mano. Cuando le tocó a ella…los demás se fueron rápidamente del lugar. Perpleja, se quedó con el frasco color dorado tibio, casi caliente entre sus manos. No habiendo a quién pasárselo, salió con él del panteón. Ahora no sabe bien a bien qué hacer con él.  
     
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Un comentario en “dE cUandO tE caE el muerto enCima ******

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