la sábana es de cartón. el sol que entra por la ventana es dibujado, …una ráfaga de luz trazada finamente. mi mano es de cera como las que se ven en el museo en Londres, inerte, ajena e insensible. estoy pegada a la cama como cartulina de colores, rígida y con unos ojos redondos que miran hacia el techo que no se sabe si es un invento al aire o es seda restirada. mirada fija que se topa con el color durazno falso, pálido y deslucido. lo que cruje no es mi pecho aplanado sino el eter que recubre la oquedad que simula habitaciones. la gente que tampoco es gente sino simulación, se cree lo que mira. antes parecía que había tiempo y que transcurría, pero era ilusión solamente. siempre ha estado el durazno que no existe y la pila de libros que dicen historias inventadas en ocios venidos quién sabe de dónde. como cuando podía pisar hojas secas y escuchaba claramente que crujían y se descomponían, no resistiendo que se les tocara o trataba de entender el agua en un puño para darme cuenta que el diluvio no es nada, no se puede detener, tocar o controlar, es un frío que golpea las palmas y los dedos sólo para mostrarnos que no se sabe qué forma tiene.

recuerdo haber estado parada debajo de un enorme pino frío y mojado tratando de volver mi espalda tronco y mi cabello ramas, sintiendo el viento sin moverme. el pino no se movía pero sí atrapaba el ruido entre sus picos. yo no emitía los sonidos que el aire que pasa dentro toca, no sé la razón precisa. eso me recordaba mi condición de ceniza, de ruptura porosa. recuerdo cuando me quitaba las calcetas y metía los pies en el helado río y temía resbalarme por que las piedras eran babosas, expelían mi peso hacia los lados rápidamente sin tolerarme. o tomaba pedacitos de hojas que se resentían ante mi maldad al quitarles la completud y las metía en mi boca para saberlas, pues es un hecho que mi entraña ha saboreado mejor que los ojos o la piel lo que son las cosas.

ahorita me gustaría que caminara una mariquita o catarina encima de mi piel, por que son abombadas, brillantes y tienen puntitos y antenas, muchas patitas que hacen cosquillas. o mirar en el techo una lagartija pequeña de las que son de goma transparente y dentro les pintan un esqueleto oscuro y se ven como estatuas de perfil bellísimo. aparecer un jugoso pedazo de sandía dulce y llena de agua rosada y comerla para entender la presencia de una barriga, para cerciorarme. un día que busqué los sinónimos de esa palabra encontré y memoricé asegurarse, certificar, atestiguar, corroborar, ratificar.

hoy a lo mejor se me arruga el cartoncillo y se ondula mi cuerpo, se enrosca, pierde los colores y se vuelve irreconocible.

 

 

 
     
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s