Al mismo tiempo que recordaba el día en que perdió una cartera color crema con dos pulseras de plástico y una cadenita plateada con dije en forma de estrella por haberla llevado en la mochila a la escuela a los ocho años de edad, sintió el golpe en el corazón al representar en su mente la cara blanca de aquel hombre a quien también perdió, mientras caminaba por Coyoacán mirando las preciosas faldas coloridas y largas exhibidas en el aparador. También sucedía que le dolía un poco una rodilla y estaba rebuscando en su bolsa el celular para ver si no había correos nuevos. Se percataba a la vez de lo limpio que estaba el aire de la ciudad por las lluvias de la noche anterior. En ese espacio de tiempo pisó un charco y además le sonrió a su marido. Todo eso lo recuerda ahorita, tumbada en su cama.

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Un comentario en “Traslapes

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