Ella notó que las dos veces que el comensal fué a la hora en que ella atendía, el mantel de su mesa era el que tenía esas pequeñas manchas oscuras inquitables. Lo notó porque justo él le atrajo bastante y ella pensó que era una pena que semejante portento de hombre tuviera que comer encima de ese trapo percudido. Lo que ella nunca supo (a pesar de que se hicieron pareja, tuvieron un romance rompe y rasga y terminaron heridos de muerte) es que él buscó en su segunda visita el mantel manchado, esperando ansioso que ella lo atiendiera.
 
     
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2 comentarios en “lAs sUpErStiCioNeS aCercA de lAs manchAs del mantEl *****

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