ya ni lo busco. lo hice durante mucho tiempo. no me resignaba a la idea de haberlo perdido. representaba el recuerdo que le daba sentido a mi vida. me he percatado de muchas cosas. una de ellas, es lo seguro que creemos todo, tenemos la ilusión de la continuidad. porque hoy tenemos mañana lo seguiremos teniendo. arrumbamos las cosas en sitios descuidadamente, con cierta certeza de que las encontraremos de nuevo. imagínate cómo sería la vida si tuviéramos miedo de que los objetos desaparecieran, no podríamos soltar nada y tendríamos que llevar lo verdaderamente esencial a todos lados en un maletón pesadísimo.

también he pensado acerca de la necesidad de evidencia para sentirnos bien. ¿pará qué necesito el objeto en cuestión si tengo su memoria grabada en la mente? es más, fíjate: viví muchos meses en paz simplemente por haber creío que todavía tenía el objeto en mi poder. no me empecé  a sentir desolada cuando lo perdí sino cuando me percaté de haberlo hecho. tal vez lo importante es creer que se tienen las cosas, no tenerlas de facto. ¿dónde radica el valor del objeto? ¿en sí mismo o en la representación que tenemos de el?

¿sigue siendo mío el objeto aunque ahora mismo no sé dónde se encuentra? ¿habré perdido parte de mi valor como persona al no saber localizarlo? ¿si encuentro el objeto lo esconderé ésta vez en una caja fuerte de banco? ¿o tendré miedo de perder la llave de la misma, de que un terremoto termine con ella o de morirme sin haberlo sacado de ahí?

Creo que un buen regalo que podría hacerme a mí misma es dejar de ser esclava de las cosas materiales e inmateriales, que a fin de cuentas son lo mismo, si uno enreda los conceptos lo suficiente.

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8 comentarios en “el objeto perdido *****

  1. Pos yo no, soy amante de coleccionar objetos inútiles, casi solo recuerdos. Y obviamente ni siquiera se que tanto tengo guardado. Eso si, todo tiene un valor para mi.
    100 osos de peluche
    600 Dados
    500 plumas fuente
    Etc Etc

  2. Está aquel cuento, tal vez alguien lo haya leído. En ese cuento, una mujer se encuentra por casualidad, en la calle, con una muñeca de porcelana que se parece a una que tuvo cuando era niña. Al mirarla con más cuidado, se da cuenta de que no es parecida, sino que es la misma. Esa misma muñeca, o al menos eso le parece por algunas marcas, por la falta de un dedo… Se maravilla de ese milagro, se la lleva a casa.

    Unos días más tarde, se encuentra un juguete de madera, luego un pañuelo de colores, después una cuchara de plata… se los encuentra por todas partes: en la calle, en el trabajo, en su casa. Todos los objetos que alguna vez tuvo, que alguna vez echó de menos, se le echan encima en una pesadilla de muñecas rotas, de fragmentos de un pasado destartalado. Las acumula en su desván, alimentando su propia locura, como cualquiera que alimente su propio pasado.

    Aunque tal vez no, tal vez nadie haya leído ese cuento perdido, y lo esté evocando de la nada. Los objetos intangibles y los relatos nunca escritos conservan la pureza sin aristas que nos dañen.

  3. Muy bueno Noemi
    Perdemos mucho tiempo buscando objetos o lo que pudimos, y nos perdemos lo que somos. Yo ultimamente pierdo el tiempo buscando el”objeto que seré” y gracias a ti he dereflexionado sobre su futilidad,

    Jose

  4. me falta desarrollar la capacidad de expresar lo que siento y pienso al leer varios de tus textos.. y sólo me quedo diciendo “esto está muy bueno” o algo así…
    y esque esto está muy bueno 🙂

  5. Una mente muy clara y despejada. La psicología de élla es: constructiva. (Hay personas, que tienen tantas cosas; en su cuarto “cosas materiales” y sin embargo no tienen
    nada.

    La masificación pudiera
    confundir, deshabilitando su valor.

  6. sabes? muchos años de mi vida me la pase guardando colecciones de mil cosas, la mas valiosa de simios, de peluche, de metal, de ceramica, digo hasta el protector de pantalla de la pc., mi marca preferida kipling (por los simios), hace dos años por primer vez en mi vida me cambie de casa y decidi hacer una donacion a los sobrinos, primos, amigos, de lo mas valioso para mi. en fin, aprendi mucho por que se fueron de mi vida no solo los simios y otras colecciones, se fue de mi vida un peso inutil que me ataba, el no saberme desprender, hacia una gran carga en mi. ahora me siento mas ligera, pero no mejor, falta encontrar el fondo. pero noemi, me haces reflexionar. gracias.

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