A las 6 de la tarde con 24 minutos empezó el chubasco en la ciudad ese jueves. De esas veces que el ambiente pasa de bochornoso a torrencial sin decir agua va. A esa hora más o menos las tardes suelen transformarse y llenarse de oscuridad un tanto nocturna de todos modos, pero ese día caía de pronto mucha agua inclinada hacia la derecha por los vientos. Pegaba con violencia en todos lados, no había misericordia para los transeuntes, los rosales o los techos. A todos nos tocó, unos estando dentro de las guaridas, otros en plena avenida. A ti no te conocí hasta ese momento en que tuvimos que escondernos abajo del incómodo techito en la entrada de la tienda cerrada por alguna misteriosa razón. Yo sentía pena por mis zapatos nuevos, salpicados, casi inundados de gotas y manchas. El rocío del agua llegaba a mi cuerpo por que los vientos no permitían que el techo nos protegiera bien. Entonces, cuando te vi en la misma penosa situación, sonreí. Creo que te sentiste aliviado, acompañado o algo por el estilo, por que empezaste a conversar sin más conmigo. Tus ojos se veían tan brillantes que casi olvidé lo incómodo que podría ser todo en realidad. Propusiste que corriéramos y me invitarías a tomar café en el puesto que quedaba a sólo unos pasos de ahí. Algunos, según vimos luego luego, en efecto, aprovechaban para comprar una bebida. Tres o cuatro haciendo fila, otros con el vasito de unicel humeante frente a la cara. Yo pedí un expreso doble y tu dijiste: ¡qué fuerte! y ordenaste un descafeinado. “Me altera el café”, dijiste, dando pauta a que te conociera un poco más.
Me tomaría algunas horas aún enterarme de que ese mismo chubasco propició un accidente menor de auto sufrido por mi amiga Paulina, un atorón de tráfico en el regreso a casa de mi marido, ruido atronador dentro del salón de clase de mi sobrina Rosa, inquietud en el bebé de Silvia, casi recién nacido. Se conjugaba al mismo tiempo el verbo interesarse, inquietarse, asustarse, despertarse, desesperarse e incluso besarse con diferentes actores de la trama de las gentes que amo o que de pronto conozco y serán luego mis pasiones.
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3 comentarios en “la TorMenta ****

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