El señor Murillo lo regañaba porque se habían terminado los forros de plástico para los manuales.

-Cómo es posible que ya no haya ninguno!

Don Pancho no contestó nada, como siempre. Pensó que se terminan porque se usan, y no hay otra explicación. Sintió esa rabia sorda que dá el tener que aguantar a alguien con tal de no dejar de tener dinero para la familia.

De repente, Murillo daba alaridos tapándose la cara. De su frente parecía salir humo, se tiró al piso revolcándose. Pancho lo miraba estupefacto a un metro de distancia, y notó en uno de los movimientos del señor, que en el lugar de uno de sus ojos, solo quedaba la cuenca vacía.

No sabía como reaccionar, si acercarse a ayudarlo o salir corriendo. El señor Murillo se puso en pie llorosísimo, cuando se oyó un chirrido brutal, y volvió a estar tendido en el piso en posición fetal.

Ahora el humo negro salía de su pie derecho, totalmente quemado, achicharrado mas bien. Unos momentos después estalló su rodilla, y como canica rodó un huesito por el piso color ladrillo.

Cuando le estalló el pecho, y las víceras se regaron por la oficina, Don Pancho estaba sentado en su escritorio en la habitación de al lado, sudoroso y temblando.

 

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10 comentarios en “a distanCia ****

  1. ….Alien?…. pero espero que sea el de la “Loca historia de las Galaxias” y se fuera cantando el “Hello, My Baby”…. es que el otro lo pringa todo de ácido….

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