cuando ya se sentía extremadamente cómodo en la silla, aunque no era tan buena para su espalda, sintió la alerta.
   
sentado aquí no me dá el sol de frente, ni me moja la lluvia, el viento no me cuartea la piel, notó.
cuidado, se dijo a sí mismo. si no me levanto pronto, al rato no querré hacerlo nunca más.  
  entendió que convertirse en viejo significa avalar el dicho: "más vale malo por conocido que bueno por conocer".    
Anuncios

13 comentarios en “*cUiDaDiTo (a cualquiEr EdAd)***

  1. Igual que la sillas, están lo que yo llamo las jaulas de oro… donde estoy más cómodo pero no más feliz, donde mi mirada se estrecha concentrándose en mantenerme próspero, como si me hubiera poseido el espíritu de un comerciante, a costa de…??? Y es entonces cuando resuena esa vocecita débil pero insistente, que dice algo así como: levántate o ya no querrás volver a salir de esta jaula! Levántate o se te olvidará lo que buscabas, y lo que es peor, se te olvidará el camino, o como seguir buscando! Y en eso que crecemos y nos hacemos viejos si no nos construimos con maderas nuevas, propias y elegidas, si no recorremos senderos nuevos y aprendemos a amar nuestra locura… Digo yo! Gracias por el post, eco de la vocecita.

  2. Recuerdo que de pequeño mi madre me decía que me quedara quieto y que no hiciera travesuras; a lo largo de los años y después de mucho entusiasmo materno y una ansiedad desmedida de su parte me pude quedar quieto. A los 20 años estuve 1 semana en cama porque un día lluvioso septiembre me quede varado en mi cama. Pensando de donde venía un terrible dolor de ciatica, ‘amami entró a mi habitación y me dijo “no te levantes”. Fue como entrar a otra dimensión darme cuenta de estas limitaciones artificiales que yo había creado en mi a partir de sus miedos. Al día siguiente estaba de pie y listo para regresar al trabajo.
    Muchos besitos a todos.

  3. Recuerdo una vez en una tienda cuando yo compraba un trapeador (¿o quizás ¨fregona” es la mejor palabra?), encontré a una viejita que quería comprar un trapeador también. Ella me preguntó “¿cuál trapeador compraría usted?” Le dijo, ¨voy a comprar esto,” y le mostré uno que tuvo un cepillo adicional con que puede frotar para quitar algo duro e incrustado. ¡Muy impresionante y útil! Todos los trapeadores costaban más o menos el mismo precio. Sin embargo, ella tomó un trapeador muy ordinario y me dijo, “Voy a comprar esto porque es el mismo que siempre compro. Yo quiero comprar algo nuevo como suyo, pero para mí, es mejor que no arriesgo un error. Es mejor a comprar el mismo tipo como siempre.” Estuve muy sorprendida y un poco triste porque el acto de comprar algo nuevo fue un riesgo muy pequeño, ¿no? Parece que cuando algunos tengan muchos años o poco dinero, no les gusta cambio y también tengan más miedo del riesgo. Su post me recordó esta experiencia.

  4. Es de las postales que le deja a uno pensando mientras la lee sentado en una silla…sin embargo de inmediato incita a la acción.
    Llego a través de Portorosa,me quedaré un ratito a merodear…
    saludos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s