tildaron al gato de desobligado, orgulloso, comodino, arrogante. no sabían la verdad: su aparente desobligación era en realidad un pacto con el destino obligado a tener que aparentar soberbia siempre, para no sufrir exceso de abusos. lo orgulloso era un mecanismo de defensa que le servía para erguir los pelos y no pasar fríos ni calores, así como repeler al agua y la nieve. eso de comodino era simplemente una función de su inteligencia para acomodarse en cajones tibios, rendijas acolchonadas, resquicios confortables para poder descansar de sus constantes viajes por el barrio en busca de la perpetuación obligada de la especie gatuna o gatal o gatesaca o gatorosa. arrogante sí era, porque tenía derecho a serlo y punto.
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10 comentarios en “el Gato sin botAs ** *****

  1. Manuel…se ve que no conoces a mi gato! para que tengas una idea se mete a la ducha conmigo todas las mananas y tengo que sacarlo porque no me deja espacio para ducharme yo!

    Noemi…soy gato soy gato soy gato arrogante y bla bla bla…porque tengo derecho a serlo…genial tu post!

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