Sentada en el pasto, recordó. Ese domingo se había citado con su amiga en la falda de la pequeña colina. Se vieron a las siete y media de la mañana fría, para ascender. Llevaban ropa deportiva y senda botella de agua con sales para no desfallecer. Imposible romper la costumbre: hablaban acerca de hombres, ¿que otra cosa hay? bueno, el trabajo y la familia. La hierba estaba mojada, el aire era muy respirable, la caminata ardúa hacia arriba. Había una soslayada competencia entre ellas, cada una trataba de no respirar de tal manera que el cansancio se evidenciara. Las piernas, la espalda, moviéndose al ritmo de las palabras intercambiadas. Cada cual explicaba el porqué y desde cuando no tenía relaciones sexuales, ambas por cierto legalmente divorciadas. Ese día se acentuó la conversación acerca de los difícil de la convivencia cercana, cada cual pensando (posiblemente) que aun esa relación de amistad tenía sus resquebrajes a menudo. Ese tipo de pláticas son siempre melancólicas y hasta rencorosas. Llegaron a la zona de los "jugos", y compraron sendos vasos de frutas combinadas y frescas, recién partidas. Sentadas en unas piedras, miraban los insectos, los enormes árboles que las acompañaban. Bajaron y se despidieron de beso en la mejilla a las diez de la mañana soleada. Ella caminó por la avenida mucho tiempo, no tenía prisa de llegar a casa, nadie la esperaba. Como a las once y media, sudada y hambrienta, detuvo un taxi. El joven de cabello negro y piel acanaleda conversaba vagamente. Ella miraba desde atrás su perfil varonil, sus hombros anchos. "El calor" y él propuso tomar una cerveza, ella extrañamente dijo que sí. El hombre compró dos chelas heladas, se sentaron en el pasto, en el jardincito de un camellón, a beber. El la besó, la recostó sobre el verde, le tocó los pechos alborotados, le acarició la cintura emocionada. Ese día hicieron el amor, él generosamente varonil, hábil, besucón y cercano, ella liberada, contenta y satisfecha después de varias horas de circo, de dos baños en regadera con premios, de labios suaves en todo su cuerpo anónimo, sin límites, libre, contento, reconfortado, humedecido, agradecido, radiante. Ese domingo, recuerda ahora, llegó mucho mejor a casa de lo que se marchó.
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33 comentarios en “uN freE ** ** *

  1. Uahuahu!
    Que buena descripción. Que final “picante”
    Cuantas de nosotras tenemos esa fantasía de hacer el amor con una/un perfecta/o desconocida/o verdad?
    Y con ese postre, es natural que la fémina haya llegado a su hogar mas radiante de lo que se marchó ☺☺☺
    Besos !

  2. chevere, pero yo no se… nunca he tenido nada con una completa desconocida. no podría tener algo con una completa desconocida. mmm… no, tampoco con un taxista. no podria nunca tener nada con un taxista.

    pero se oye bien lo del sudor tacito de domingo. alguien debiera inventar la sudoracion sexual pero sin calor ambiental. no me gusta el calor.

    pero por otro lado, domingo es bueno. me gusta hacer el amor los domingos.

  3. Como alguien dijo más arriba: Muy lindo como relatas…
    …en realidad leí el texto porque me encantó la foto y terminé encontrándome otra vez más con una sorpresa. No ando siempre con mucho tiempo, pero hacerme tiempo para visitarte de vez en cuando vale la pena…

    Saludos
    Te sigo leyendo

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