Don Froylán esperó que todo mundo dejara la universidad. Se sentó frente a las cámaras de vigilancia y buscó su maletín para sacar los cd’s de la noche.

Inhaló aire profundamente para no sentir el acostumbrado miedo. Quién diría que se dedicaba a cuidar cuando tenía esos sentimientos.

Sólo se oían los perros, las bombas de agua y el viento frío de la noche húmeda. Buen momento para que lo invadieran las reflexiones sombrías y los remordimientos.

Definitivamente no había tenido la suficiente paciencia con su mujer después del nacimiento de Frida. La niña lloraba mucho de día y de noche, y Carolina, su esposa, no quería saber de nada, estaba desesperada, cansada, sin aliento.

Se sentía ansioso, con taquicardia y solitario cada vez que recordaba la tarde en que aventó unas cuantas cosas en la maleta vieja y se largó de casa para no volver.

Aparentemente se sintió liberado económica y emocionalmente, acomodado en un cuarto de azotea y con tiempo para soñar y vivir a su aire.

Entonces empezaron los dolores de espalda, como si alguien le diera puñaladas traperas cada noche. También los mareos, el desconcierto, las fallas de la memoria, la caída de su virilidad.

Cada vez que pestañeaba quedándose dormido recordaba con la carne de gallina la frase de Carolina: "Veo al diablo que tienes dentro que te mal aconseja".

Pensó que trabajando de noche y durmiendo de día se terminaría el tormento del demonio en su oreja por las noches, pero no: cada ruido, crujido o ladrido de perro despertaba al monstruo que tenía adentro.

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18 comentarios en “eL dEmoNio eN lA oRejA ** *

  1. Quiero más Noemí, quiero más. Desde ya se pone interesante la historia, me gusta tu estilo y el tema, estaré pendiente para continuar.
    Mientras tanto, te dejo un abrazo afectuoso

  2. Me recuerda al “corazón delator” y también a lo que comentábamos el otro día: de que todos tenemos demonios persecutorios dentro en forma de ansiedades y culpas…

  3. Me acorralas con los fantsmas de las angustias del hombre contemporáneo. Que si la culpa, la masificación, el envejecimiento entendido como la degradación física inatajable, el desencanto al que lleva el tedio de lo cotidiano, solo a veces compensado por pequeños placeres sensuales como la lluvia o los efímeros del deseo.

    Tal eso somos. Probabilidades improbables del azar, que como paradoja y para sobrevivir, estamos obligados a levantar un muro de desconfianza y echar púas de precaución. ¿Qué nos queda?

  4. ese demonio es la parte más viva de nosotros. es también el último en morir dentro de nosotros. si no fuese por ese demonio hace ya mucho que estaríamos acabados. se comporta como un verdadero demonio, por lo que es un auténtico creyente, rebosante de fé…en la pura existencia.

  5. Interesante excursión literaria: Del Código Da´ Noemí al Noemí Alan Poe, aunque prefiero la calidad literaria no dejo de admirar las rallas. 🙂

  6. Y todo nomás porque esa voz le dijo: ¡Vamos por cigarros a Hong Kong! Pero el tipo comentó a su mujer alguna vez, si no escribo es porque estoy bien. No lo pasa tan mal el sujeto y hasta dicen que es famoso, su diablo le dijo mátalo. Y ahora es un famoso asesino serial.

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