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para salir a la vista de todos, uno se cubre de ropas, varias capas. de ceras, olores y varios colores. deja de poner cara de loco o lunático, – la cara que se pone cuando se sueña -. con zapatos y aveces hasta medias o calcetines pisa uno la tierra. redondea las puntas de uñas y cabellos y enmarca los dientes en sonrisas, de preferencia. se eligen palabras suaves y se piensa en lo que se le dice a los otros. cuánto y cuánto nos han pulido desde que salimos del útero y nos vieron desnudos, mocosos y cagones, llorones e indefensos. ya no se vale llorar para que nos provean de lo que necesitamos ni somos los reyes del universo que tan sólo por existir nos merecemos todo. |
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y todo se resume, en suma, a controlar esfínteres.
primero del cuerpo, luego de las ganas, más tarde de la mente.
saludos!
Por qué no nos lo merecemos?
Así es, Noemí. Sí…