Día a día… Noemí Guzik

esto de aTreVeRse a cLausurar *** ******

Posted in General by noemiguzik on Junio 30, 2008
                       
el cerrajero me cobró mucho dinero por clausurar permanentemente esa puerta. me prometió -a cambio del exhorbitante precio pagado- que no la podría abrir de nuevo jamás. así, las serpientes, hambrunas, frustraciones, repeticiones interminables, ideas gastadas y “más de lo mismo”, no podrán reencontrarse conmigo.
             
                                 
                             
                         
                     
                 
             
           
         
       
     
       
         
           
             
                 
                     
                         
                             
                                 

aCCidentes de auTo ****

Posted in General by noemiguzik on Junio 28, 2008

llevaba el folder con todo su trabajo. sí lo logró terminar finalmente. lo puso encima del techo del auto para abrir la puerta. estaba tan cansado que se montó y sólo al llegar a la oficina se dio cuenta de que se desperdigó por todo el periférico. ni en usb ni en la computadora quedó rastro por que lo hizo en un café internet.

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puso el café de Starbuck’s en el hoyo diseñado para las bebidas en el coche. en el alto lo tomó para beber un sorbo, cuando lo colocó de nuevo en su lugar se le derramó encima de su Blackberry de cuatro mil pesos. en telcel le dijeron que no había validez en la garantía por “rastros de humedad”.

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estaba muy cansado, la casa quedaba lejísimos, y había bebido tanto…. se le ocurrió hacer pipí en la botella vacía de refresco. al otro día su hijo vió el refresco de manzana en el auto y le dió un trago antes de decir que sabía muy feo.

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fué al supermercado. guardó las bolsas en la cajuela. las sacó a toda prisa y subió los cuatro pisos. pasaron días antes de que le llegara el tremendo olor a podrido. había dejado un melón abanadonado que yacía enmielado y verdoso en el tapete nuevo.

cuéntanos tu accidente automovilístico…. y yo lo anexo.

te toca lamer…..** ***

Posted in General by noemiguzik on Junio 26, 2008

dECían qUe ** *****

Posted in General by noemiguzik on Junio 21, 2008

decían que a las niñas de buenos modales les iba bien y se casaban con hombres de excelente familia, sus hijos salían decentes y tardaban en envejecer.

decían que las casas limpias atraían buenas vibras y no pasaban desgracias ni catástrofes. siempre reinaba un buen olor y venían los pajarillos a beber agua en sus fuentes.
decían que los zapatos siempre hay que comprarlos de buena marca, de piel, por que los pies son los que merecen lo más fino y mejor para tener una vida cómoda y saludable.
decían que comer frutas y verduras, poca carne roja y no fumar eran garantías de longevidad, ausencia del temido cáncer y caída prematura del cabello.
decían que las mujeres debían mostrarse rectadas y no dejar traslucir los deseos sexuales antes de la boda, por que los hombres siempre pensarían mal de ellas si consentían en ser manoseadas, besadas y excitadas.

decían que nunca hay que comer con las manos sino con cubiertos (ni siquiera las piernas de pollo). había de limpiarse una la boca con discreción y nunca, pero nunca sonarse los mocos o tirarse pedos en público.

dijeron que si se siguen los diez mandamientos, no se peca ni siquiera de pensamiento y se participa en el catecismo se tiene más o menos asegurado un lugar en los cielos y una imposibilidad en los infiernos.

he sido mal hablada, he comido con las manos, he tenido sexo con algunos sin casarme, he comido hamburguesas, fumado marihuana, han pasado varios días en los que no tendí la cama, no he tenido fuente en mi patio, he dicho pestes de muchas personas y he pensado las peores perversiones dentro de mi cabecita loca, alguna vez me he pedorreado discretamente sentada en la mesa del comedor lleno de invitados, me casé con un tipo que conocí en el metro Taxqueña, casi siempre he usado solamente zapatos deportivos y cuando volteo la mirada coincido con la prensa en que no me ha ido ni mucho mejor ni tampoco mucho peor que a la mayoría.

tEtRiS ****

Posted in General by noemiguzik on Junio 18, 2008

de mi cabeza sacaron los tetris.

me pasan dos o tres veces las cosas y no sucede nada.
pero cuando me pasan una cuarta vez, me explota el coco y digo: ¿por qué no aprendes a tiempo?

le daban lo que sobrara *****

Posted in General by noemiguzik on Junio 17, 2008

ella era la amante, entonces él la veía siempre y cuando su esposa no lo esperara a cierta hora. se le pagaba el hotel cuando sobraba dinero. se le escribía a escondidas. se le daban espléndidas tres horas a la semana. eso sí, todas las Coca Colas que quisiera en los minutos que estuvieran juntos.

todo tiene sus ventajas…..

palíNdromo agudo ****

Posted in General by noemiguzik on Junio 16, 2008

su vida era un palíndromo extremo: daba exactamente igual entenderla desde el final hasta el inicio, que al revés.

se entretenía repasando los últimos momentos y volviendo lentamente a los iniciales y era medianamente joven siempre, quién sabe por qué.
jugaba a decirle a una chica cosas bonitas y luego hacerle el amor y dejarla emocionada y sola luego, para después dejarla sola, emocionarla y hacerle el amor y despúes decirle cosas bonitas.
comía zanahorias hervidas a menudo para más tarde observar sus heces fecales anaranjadas, y al verlas anaranjadas comía zanahorias cocidas.
estaba seguro que cuando muriera, sería moribundo, luego rozagante y hasta bebé, y cuando bebé se volvería rozagante moribundo.

su deporte favorito era repetir: “anita lava la tina” muchas, muchas veces.

cuaNdo tuvE tiemPo liBrE (Cuarta parte) *****

Posted in General by noemiguzik on Junio 13, 2008

Revisé los zapatos del armario para ver cuales aun me servirían en el tramo que me faltaba de vida. Iba a necesitarlos porque el asunto era grave. Tendría que caminar aún mucho seguramente por las mismas sendas, pero con menos ingenuidad y más humildad. Recordé al Buda y su lema del “término medio”. También me vino a la cabeza eso de que “ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre”. Una pierna dentro de mí misma y la otra en la realidad externa.

Solté los lazos rosas imaginarios, ya sabes, ese bla de que la gente es consistente y unida por motivos comunes, los amigos se buscan, la primavera es perpetua. Hacía tiempo se había terminado el asunto de “cuando sea grande voy a …” Muchas enseñanzas triviales y de perogrullo como en la película de “Nunca te ofrecí un jardín de rosas”. ¡Qué de lugares comunes ocupaban mi poco instruida cabeza!
Compré el periódico diariamente, reabrí internet, contacté amigos para buscar trabajo de nuevo. El lapso de retraimiento había terminado. Lo que fuera, ya se sabe que todo es más o menos lo mismo, lo que fuera. Ganar unos pesos, ocupar las horas, comprar faldas nuevas y escuchar chismorreos. Tolerar ambiguedades y devaluaciones, saber que intentar destacar es cansado y te llena de rivales.
Tintorería, lavado del auto, cambiar las cortinas, ponerse uñas postizas, ensayar la mueca de la sonrisa. Buscar a los hermanos y las tías, nunca decir por lo que se ha pasado. Tal vez criar un gato o un perro para acariciar su pelambre y obligarse a alimentarlo. Volver a preocuparse de no morir. Pasear, ver televisión, ir a los cines, reabrir los libros, sembrar rosas.
Calcular de nuevo cuánto se necesita para una vida cómoda, cambiar la puerta de la entrada. Sacar la flanera y hacer postres, pintar de azul una pared. Recordar las fiestas, los besos, las conversaciones, los paseos, los buenos modales.
Encontré un empleo, silencié mi crisis, me porté como gente normal, rendí, llegué a tiempo, produje artículos, le enseñé a alumnos, conducí diariamente el auto enmedio del tráfico. Me pinté la boca y depilé mis piernas. Ensayé un cambio de peinado, aprendí a comer comida francesa, planeé un viaje a Europa pagado en abonos. Hasta contemplé la idea de coquetear de nuevo.

Para no oler a desilusión compré jaboncitos de olor, fuí al gimnasio para que no se me notara la debilidad, tomé pastillas para verme llena de color, leí mucho mientras cenaba sola.Conté a los nuevos amigos versiones censuradas de mi vida, versiones light y sencillas.


Aquí no ha pasado nada.

cUandO tuVe tIempO lIbrE ** ( Tercera parte)

Posted in General by noemiguzik on Junio 13, 2008

Regresar a casa fue pesado para mi alma. Había estado ya tan fastidiada de las paredes que la necesidad de volver vencía mi cuerpo y mi voluntad. Abrí la puerta, lo primero, escuché el trinar de los pajaritos que viven conmigo. Me quité el cinturón y los zapatos y literalmente me aventé en el sillón. Mis músculos dejaron de tener fuerza y toda mi persona se repegaba por gravedad en las telas.

Entendí todo de un trancazo. Llega un momento en que la vida se vuelve un Bolero de Ravel, un disco rayado, una cacofonía. Vamos interminablemente por la vida como burro tras zanahoria. Terminar la escuela, terminar el trabajo, terminar de lavar la vajilla. Pagar los plazos, atender a la abuela. Y el día que te cansas de perseguir, ¡sorpresa!, no sabes hacer otra cosa.
Se instaló la alarma en mí porque dejé de estar bien estando dentro de la jugada de la vida y también fuera de ella. Una ansiedad muy perturbadora me hizo ver las cosas rojas, luego grises. Se me ocurrió que si no fue el encierro o salir la solución, podría serlo hablar con alguien. ¿Pero, con quién?
Lo busqué justo a él por que durante años dijo que me quería mucho, que apreciaba mis asuntos y que adoraba mi cuerpo. Nos vimos en un cuarto de hotel, simplemente por que así habían sido la mayoría de nuestros encuentros. Estaba más flaco y empezaba a arrugarse de la cara. Me tomó la mano mientras contaba su resumen. La misma gata vida, hasta de similar color. Agobiado por el trabajo y por la esposa inútil. No había cambiado de ocupación siendo que no le daba lo que necesitaba para comer y estaba en apuros permanentes de dinero y tiempo. A la par que lo oía me decía: “¿cómo me va a ayudar él a cambiar de perspectiva?”
Le dije: “Estoy desesperada, ayúdame”. Sus ojos verdes me miraron literalmente desde el país de la impotencia. Le conté cómo solté todo lo que me había asido la vida: el trabajo, los amigos, la electrónica, la comunicación masiva. Detallé como encogí mi vida para tratar de quedar desnuda y limpia y ver qué había en mí digno de vivirse. Le dije de mi salida a la calle y la desesperación de no encontrar nada ahí tampoco. Casi me carcajeo cuando su respuesta fue: “necesitas buscar ayuda”. ¡Qué risa!, ¿qué creía que estaba intentado hacer en ese momento?

Después de un rato de hablar decidí callar, porque el asunto no llevaba a nada, ni siquiera a una sensación de matriz empática. En realidad se acrecentaba la desolación por que mi comunicación con otros ojos, otra cara y otros dientes quedaba truncada en el intento. Trasladando la sensación a una imagen gráfica: estaba parada en una frágil tela de cielo que se rompería en los siguientes dos segundos.

La solución no estaba en dejar de hacer cosas, tampoco en hacerlas y menos en pedir auxilio. Naturalmente me fue llegando una sensación de respuesta. La reconstrucción es un asunto interno, personal, inconfundiblemente solitario.

cUando tuVe tieMpo liBre (segunda parte) ***

Posted in General by noemiguzik on Junio 12, 2008

Después del encierro, decidí salir a la calle. Ya no recordaba muy bien que hay que vestirse de manera que no nos veamos raros ante los otros, peinarnos y tener bien lavadita la cara. El aire en las mejillas me producía desconcierto.

Recordé que toda la ciudad es mía: las piedras, el cemento, el acero, las tiendas, los papeles tirados, el olor a fritanga. Se me mostraban las portadas de las revistas, los anuncios de refrescos, podía entrar a comer una hamburguesa si deseaba y usar el baño del lugar, su agua y su papel de baño.
Me metí al metro solamente para sentarme en un lugar vacío y poder mirar discretamente la cara de la gente, su vestimenta, lo que llevaba en las manos. Trataba de escuchar sus conversaciones, me daba curiosidad oír los tonos que habían elegido para sus celulares. Los niños me encantaron de nuevo, entre inquietos y serios, a veces tomados de la mano de algún adulto.
Comprendí la inmensidad de mis tesoros: los pies cabalgantes, la piel desnuda para sentir el aire, los dientes intactos para comer cosas prefabricadas, dulces, bien armadas. Tuve que usar mi voz y la encontré templada y bonita, femenina y dulce. Mis piernas torneadas se movían alegres y pispiretas, libres de ataduras.
En la banca que está junto a la fuente, en el parque de las palomas grises y blancas, se sintió un poco de incomodidad. No se recargaba una totalmente por que quedaba demasiado inclinada hacia atrás. Pude aprovechar la coyuntura para enderezar muy bien la espalda y hacer una meditación budista tibetana, de ésas tan liberadoras, que nos recuerdan las mieles de la falta de ataduras.

No llevé libro, ni celular, tampoco tarjeta de crédito. Sólo un billete y algunas monedas. Iba sin reloj ni pulseras, tampoco sostén. Podía abrir los brazos pues nada me podían robar, excepto la llave de la casa, pero tengo otra escondida en un lugar muy ingenioso. Pensé qué pasaría si alguien muy necesitado me pidiera los zapatos. Me costaría mucho trabajo caminar directamente en el piso porque no tengo costumbre de hacerlo en las aceras. Esperé que eso no sucediera.

Un señor se sentó al otro extremo de la banca y yo en el fondo se lo agradecí. No huyó de mí ni me tuvo miedo. Afortunadamente tampoco me hablaba, parecía mirar hacia adelante con ojos muy perdidos, llenos de cataratas. Tuve muchas ganas de tomar su mano morena, seca y muy arrugada, hacía tanto que no sentía la vida en otro, pero no me atreví.

Cuando cayó la tarde bordeé la colonia, olisqueando para descubrir qué me compraría como alimento. Entré a un café pequeño, miré los pasteles frescos y grandes, una sola rebanada tenía más ingredientes de los que había comido juntos en seis meses de soledad y encierro. Queso con fresas encima y capuchino. A ver cómo le sentaba a mi estómago virgen. Qué rico que te pusieran el servicio limpio, te acomodaran el tenedor al lado del platito y el capuchino humeara y tuviera espuma. Le puse mucha azúcar morena y paladeé todo con un placer profundo y lento.

Fue entonces cuando al fin te extrañé.