Me parece un post precioso, muy inspirador, como casi todos los que he leido en tu blog. Para mi este post es un koan zen, y mi opinión es que el cambio estructural al que alude no se basa tanto en el ADN como en la experiencia del vacío (meditación). No hay que derribar el muro, basta con saltarlo… Es un plazer leerte
De hecho, si te das cuenta, nos empeñamos mañana a mañana en ser los mismos, en recuperar el hilo que ha sido roto cada noche, con cada sueño, o con cada momento vivido que nos rompe y nos llama a ser lo que de verdad somos y no lo que nos empeñamos en ser y nunca hemos sido de verdad.
Cada día nos levantamos, nos sacudimos el sueño, nos desperezamos de nuestras posibilidades, nos lavamos la cara para eliminar los restos de ilusión, vamos despertando a base de café la memoria de todas las expectativas creadas, de todas las obligaciones impuestas, de los disfraces y las máscaras, del papel que nos ha tocado jugar. Sin perder de vista al apuntador, volvemos a nuestro no-yo.
Cambiar es tan fácil como negarse a despertar un día, negarse a volver a enfundarse ese traje de no-cambiar, cuando estás desnudo, a flor de piel, cambias cada noche, mudas de piel y de color, eres constantemente otro, invariablemente otro, nunca, siempre.
Noemi, has sido invitada a jugar “El juego” en mi blog.
….cambia, cambia!…. acepta el cambio…. cambia tu vida….
Es como pedir que nos borren la memoria de lo que fue… me gusta quien eres, lo mejor es evolucionar, no cambiar.
Me parece un post precioso, muy inspirador, como casi todos los que he leido en tu blog. Para mi este post es un koan zen, y mi opinión es que el cambio estructural al que alude no se basa tanto en el ADN como en la experiencia del vacío (meditación). No hay que derribar el muro, basta con saltarlo… Es un plazer leerte
No, en absoluto. Cambiar es muy fácil.
De hecho, si te das cuenta, nos empeñamos mañana a mañana en ser los mismos, en recuperar el hilo que ha sido roto cada noche, con cada sueño, o con cada momento vivido que nos rompe y nos llama a ser lo que de verdad somos y no lo que nos empeñamos en ser y nunca hemos sido de verdad.
Cada día nos levantamos, nos sacudimos el sueño, nos desperezamos de nuestras posibilidades, nos lavamos la cara para eliminar los restos de ilusión, vamos despertando a base de café la memoria de todas las expectativas creadas, de todas las obligaciones impuestas, de los disfraces y las máscaras, del papel que nos ha tocado jugar. Sin perder de vista al apuntador, volvemos a nuestro no-yo.
Cambiar es tan fácil como negarse a despertar un día, negarse a volver a enfundarse ese traje de no-cambiar, cuando estás desnudo, a flor de piel, cambias cada noche, mudas de piel y de color, eres constantemente otro, invariablemente otro, nunca, siempre.
sera que su estructuracion lo hace funcionar
ah bueno, si todo fuera como modificar el ADN