Teníamos que pasar la noche sin dormir, porque no llevábamos
dinero para quedarnos en ningún sitio. Estábamos sucios por que el
viaje en camión duró siete horas.
El puerto estaba húmedo,
pegajoso. Podría decir que estábamos desazonados, perdidos, solos,
para nada con el disfrute que se supone nos daría el irnos de
aventura. Caminábamos en la semi oscuridad buscando un lugar abierto
donde tomar algo fresco, un líquido azucarado.
Vimos un
supermercado abierto, muy, pero muy abandonado, decidimos
entrar. Había en efecto unas mesitas sucias para sentarse a tomar un
refresco, un poco tibio. También había baños públicos donde nos
lavamos las manos, la cara, el cuello y nos dimos una
cepillada. La sensación de no pertenencia era desagradable, y
hablamos de eso sentados en las sillas de plástico tan inestables
que no podíamos osar recargarnos en los respaldos.
Miramos el reloj y eran pasadas las tres y media de la madrugada,
en unas horas más podríamos ir ya a nadar a la playa, tumbarnos en
la arena y dormir encima de nuestras toallas. A Jorge le venció el
cansancio y empezó a decir muchas tonterías, por ejemplo
que yo le caía en los huevos con mis silencios, que le daba la impresión
de que esa era una actitud engreída de mi parte: prepotencia fue la
palabra que usó. Entonces me vi impulsado a decirle que más bien a
veces es inútil discutir con él, porque es terco como una mula y no
escucha razones.
Mariano nos miraba un poco
alarmado sin duda. En un arranque les pedí a ambos algunas cosas de
mi propiedad que cargaban en sus mochilas, un poco mas grandes que
la mía.No pensarás en irte, ¿verdad?, dijo Mariano. Yo simplemente les
miré
con las manos extendidas, como diciendo: tienen un
minuto contado para darme lo mío. Jorge me dio mi toalla, y Mariano
el visor y las chanclas de playa. Al mismo tiempo que empujé mi silla
Jorge hizo lo propio con su asiento. Un tanto
azorado vi que
se alejaba a toda prisa. Miré a Mariano con un poco de pena, porque en
realidad él no tenía vela en ese entierro, y me salí a vagar a las calles
oscuras esperando a la madrugada. Esa fué la manera impensada
en la que terminó nuestra triate aventura.
los sueños rotos
tienen efecto centrífugo
en las personas
incluidos los mosqueteros
Comentario por Dock — Abril 16, 2006 @ 12:52 am
Me sono a que se hizo un viaje en el cual nadia lo deseaba hacer, en fin así son las cosas.
Comentario por Knox — Abril 16, 2006 @ 1:42 am
Cuando 3 mosqueteros rotos comparten el cansancio y la desazón, solo deberían hablar de mujeres…
Comentario por ElPiscuis — Abril 16, 2006 @ 4:18 am
Uno sabe donde inician las aventuras y no precisamente donde acabaran o como…
Saludos
El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra
Comentario por El Enigma — Abril 16, 2006 @ 8:47 am
El cansancio nos saca lo peor de nuestro carácter.
Te das cinco minutos de respiro y no pasa nada.
Comentario por Manuel — Abril 16, 2006 @ 9:05 am
Noemí, Noemí, por qué no se fueron los mosqueteros en directo a la playa después de cepillarse? el refresco les hubiera sabido mejor tendidos en la arena, y el rumor de las olas hubiera sido música en los oídos, pero el hubiera…
el hubiera no existe
Besos para tí
Comentario por letyricardez — Abril 16, 2006 @ 10:25 am
Impulso motivado por el cansancio.. 1 segundo..acción ..2 segundos…reacción= El trio se quedó sin vacaciones
Comentario por Elmonoazul — Abril 16, 2006 @ 11:18 am
Las ideas nuevas necesiatn espacio. El cuerpo y el alma necesitan nuevos desafíos. El futuro se transformó en persente, y todos los sueños -excepto los que contienen prejuicios- tendrán oportunidad de manifestarse.
Comentario por Zolsaihan — Abril 16, 2006 @ 11:44 am
…gracias por tu visita. ^^
Comentario por Zolsaihan — Abril 16, 2006 @ 11:45 am
Pues… Estoy de paso. Miles de “aventuras” han terminado así, pero también otras miles han empezado de la misma forma. Gracias por la visita.
Comentario por Martín Fieltro — Abril 16, 2006 @ 12:32 pm
….mosqueteros?…. asi que usted encontró su D´Artagnan….
Comentario por humilde — Abril 16, 2006 @ 12:44 pm
Saludos a la mosquetera, por el deleite visual de las palabras, esos grafos que, como quería Mallarmé, podían ser como las notas de un pentagrama…
Comentario por Ernesto — Abril 16, 2006 @ 1:52 pm
Esas cosas sólo se arreglan como empezaron, impulsivamente. Así que no dialogue el tema, quiera a abrazos a la gente.
Besos.
Suerte.
Comentario por Xoconostle — Abril 16, 2006 @ 2:58 pm
Esa sensación de soledad y cierto hastío, fastidio, incomunicación, creo sucede cuando los afectos no se han ahondado.
Es como columpiarse en la evanescencia, la extráñeza, vacuidad, una escena kafkiana o de Beckett. Algo desolador en su frialdad.
Mi querida, es un estado/ nebulosa/ nada.
Abracito.
Comentario por Vir& — Abril 16, 2006 @ 4:18 pm
pobre Mariano……
Comentario por Zamara — Abril 16, 2006 @ 7:32 pm
Interesante este lugar Noemí. gracias por invitarme.
Comentario por El Ventrílocuo — Abril 16, 2006 @ 10:36 pm
…como que ese viaje fue mas que nada un escape de ellos mismos,hacia ningun lugar ,por falta de suerte o de coraje ,casi todos optamos por escapar de nosotros mismos
exelente blog
salud!
Comentario por pablo — Abril 17, 2006 @ 6:04 am
Ah la comunicación humana… qué misterio!
Comentario por Palabras errantes — Abril 20, 2006 @ 5:17 pm