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| Se suponía que irían a ver una película sobre la vida de los pinguinos en el polo sur. Ella se puso ropa cómoda, porque es complicado estar en el cine de falda y tacones, una no se encuentra a gusto. La primera complicación tuvo que ver con la gran cantidad de autos en el estacionamiento del centro donde se ubicaba la sala de cine: él se comportó de mal humor y respingaba de todo tipo que fuera despacio dentro del área. Ella quiso conservar el sentido del humor. Luego vino por supuesto el lío de la fila para la compra de los boletos: a él le parecía que el cajero era excesivamente lento y se dedicó a criticarlo en palabras demasiado fuertes para los gustos de ella. Ustedes saben como es el asunto de la espera para pagar una caja de palomitas con sabor rancio y una coca cola de máquina que sabe demasiado dulce: "carísimo para la mierda que te dan", dijo él. Ella se metió a orinar antes de la función y se tardó un poco porque hubo de esperar turno, sintiéndose sutilmente tensa e incómoda. Cuando salió, no lo veía por ningún sitio, hasta que se le ocurrió que tal vez él había decidido entrar a la sala sin esperarla, pero no: lo vió parado primero sobre un pie, luego sobre el otro, rascándose la naríz y mirando con desesperación hacia adelante, formado antes de entrar. Puf, se dijo ella, mientras se acercaba a él. Cuando al fin se sentaron, a él le tocó un señor alto y fornido delante, se tenía que mover a los lados para mirar bien. Hubo como 25 minutos de cortos antes de la función, en los cuales él le comentaba los anuncios con voz mas o menos alta y molesta, criticándolo todo. Ella estaba con dolor de cuello antes de que la función propiamente empezara. Fué de pronto que se le ocurrió: se levantó de la butaca, salió de la sala, apagó el celular, se internó en la calle, caminó a un café y se sentó en una mesa a disfrutar de una agradable bebida caliente. Su propósito mas firme era olvidar el nombre del tipo, borrar sus teléfonos de la agenda, y no contestar llamadas sin saber quién la buscaba por los próximos dos meses. | ||
Aunque claro, no era necesario molestarse en evitar llamadas, pues un hombre así jamás la buscaría de nuevo después de darse cuenta de que ella se fué intempestivamente, y sin decir ni pío.

Algo muy agradable de leer sera la historia de cuando sus padres al no contestar ella el celular la dieron por muerta.
Comentario por Azoe — Enero 22, 2006 @ 8:31 pm
Es huérfana Azoe
Comentario por noemi — Enero 22, 2006 @ 8:42 pm
Hizo bien. Con ese tío el clima estaba más frío y hostil que en el Polo Norte. Hay que desprenderse de lo amargo…
Comentario por Zuzpop — Enero 22, 2006 @ 9:41 pm
Helooooooooooooooooooooooooo!
Estoy conectada otra vez!!!!!!!!!!
(Se me cortó la conexión justo que pedías el depósito Doc!!!)
No hay dinero pero sobran corazones condenados a latir!!!!!
-ya sé no es lo que querías-
Beso
Besoooooooooooooo
(Te extrañé):-)
Comentario por Palabras errantes — Enero 22, 2006 @ 10:12 pm
Con señores así es cierto que mejor salir huyendo y cuanto más tierra de por medio, mejor. Uno se descuida y se le pone la saliva sabor limón.
Ah, y volví a revisar tus manías, si es que… que cabeza la mía xD
¡Muchos besos!
Comentario por Aura — Enero 23, 2006 @ 3:45 am
….jajajaja…. pues si señor, ante casos como éste, mejor volver a casa en autobús….
Comentario por humilde — Enero 23, 2006 @ 5:09 am
…Yo habría sospechado ya antes, Noemí. Es sabido que las películas de los pinguinos del polo sur dejan esa gélida
impresión de brusco final. Tal vez intentarlo con el teatro en otra ocasión…
SALUDANDO: LeeTamargo.-
Comentario por LeeTamargo — Enero 23, 2006 @ 6:19 am
¿Le gustaban a ella las películas de pingüinos? Yo creo que no mucho, porque si le gustaran, se habría quedado en el cine a pesar de todo. Entonces, si no le gustaban ¿A qué va al cine a ver una de pingüinos? ¡Se lo tiene merecido lo que le pasó!
Comentario por el brujo don carlos — Enero 23, 2006 @ 7:27 am
La nota de abajo es explicativa, ya que no me imaginaba yo ver salir a la acompañante sin mas…
Saludos
El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra
Comentario por El Enigma — Enero 23, 2006 @ 7:31 am
Creo que el problema está desde el principio, cuando le preguntó si tenía frió, la respuesta no debió haber sido “vamos a ver a los pingüinos”
Saludos
Comentario por Manuel — Enero 23, 2006 @ 7:55 am
Carlos
Ayer vi una película francesa de pinguinos del polo sur preciosa, no me hubiera salido por nada del mundo :), es el documental conmovedor de la vida de estos animales en climas de cuarenta menos cero grados. Si puedes verla, vela, creo que se llama “La marcha del emperador”, o…. es horrible pero no recuerdo.
Comentario por noemi — Enero 23, 2006 @ 7:56 am
Que envidia, yo no se pasarmelo asi de bien. Un saludinho.
Comentario por JOLGORIO — Enero 23, 2006 @ 10:59 am
MHmm.
En todo caso, entre tanto alegato, es probable que él no se haya dado cuenta de la salida intempestiva y ahora esté reclamando por la ineficiencia de la compañía de teléfonos y de todos aquellos que toman mensajes, que son incapaces de contactarlo con ella.
J.C.
Comentario por Juan Carlos — Enero 23, 2006 @ 2:28 pm
Hombre necio…mujer impaciente…
Comentario por Dinobat — Enero 23, 2006 @ 4:40 pm
No te perdiste de nada, la película estaba muy aburrida, yo la ví, yo la ví.
Saludos
Comentario por Chucho — Enero 23, 2006 @ 5:17 pm
Y como firmaron el acta de divorcio?
Comentario por stultorum — Enero 23, 2006 @ 5:36 pm
uf, qué aguante :p
que le hubiera incrustado un par de palomitas en los ojos pa que se estuviera tranquilito
Comentario por mergruen — Enero 23, 2006 @ 8:49 pm
Pues el tipo tuvo lo que se merecía y ella la libertad.
Que suertuda librarse de alguien así.
Otra vez besos Noemí
Comentario por letyricardez — Enero 26, 2006 @ 11:04 am
[...] Noemí Guzik Glantz — lA hIsToRiA mAs cOmúN ** * *. [...]
Pingback por Ramas. » Yo no pienso buscarlo… — Enero 30, 2006 @ 4:06 am