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La vaquita no conocía las reglas del juego, llevaba poco tiempo en el mundo, siempre le ganaban las tetillas y comía muy poco, a menudo tenía frío, le tocaba dormir hasta afuera del conglomerado de vacas hermanas. Sus ojos cafés tenían una mirada opaca y perdida, se encontraba triste, la madre distraída en su propio cansancio no alcanzaba a percatarse de que una de sus crías necesitaba que la rescataran. No le podemos llamar EL PATITO FEO, por el simple hecho de que era ternera. La becerrita fea… hum… existe ese cuento? Vaca que crece torcida, nunca su estima enderaza. |
Octubre 22, 2005
vAquItA fEa * * * ***
4 comentarios »
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Hola Noemí, no existe ese cuento pero debería existir…
Comentario por Bohemia — Octubre 22, 2005 @ 7:38 pm
Eres genial Doc.
Si hay historias asi, que le vamos a hacer…
Pobres vaquitas.
Beso.
Comentario por RAYDIGON — Octubre 22, 2005 @ 8:25 pm
se me ha arrugado el corazón de recordar el churrasco del almuerzo. sólo espero que esa vaquita sea descubierta por un publicista existoso, y se convierta en el nuevo símbolo de alguna marca de productos lácteos. justicia poética, noemí. justicia poética, que le llaman.
Comentario por Eleafar Cananita — Octubre 22, 2005 @ 8:56 pm
¿Becerrra fea?
becerra marginal.
Comentario por Vir& — Octubre 24, 2005 @ 4:29 pm