
Hagamos como que cazamos patos, pero solo con la mirada. Veamos sus plumas y sus picos, y tratemos de restringir sus movimientos, pero desde lejos, y sin emitir ningún sonido.
Desplumemos a los patos con el pensamiento, imaginando como se siente desprender cada cañón que las sujeta a los cuerpos tibios. Tratemos de vivir la sensación de la sangre que brota de los agujeros en los troncos que empiezan a ser destruidos.
Busquemos una manera sutil y misteriosa para romper y despegar los muslos del resto de la carne tibia, logrando escuchar el sonido de los huesos cuando se quiebran, y las coyunturas cuando ceden y explotan.
Tendremos que usar mucho ingenio para desprender el cuello del tronco, siempre tratando de no entender la mirada desconcertada del pato, o el pico un tanto abierto y apocado.
Las víseras aun calientes, casi con los movimientos peristálticos vigentes, serán un reto al poder de nuestra mente, pues en el fondo poco sabemos de órganos internos aunque vimos muchas veces los esquemas en la escuela.
Cocinar las diferentes partes del pato requiere de un arte que hemos ido acumulando en muchos años, imaginemos los sazonadores, las grasas, las verduras pertinentes, los cazos y la intensidad de la lumbre que conviene al caso.
Comerse al pato, es en realidad el postre, masticarlo con las muelas de la mente, tratando de que no se quede pegado en las neuronas y deje rastros que no se quitarían ni con agua a chorros.
Dioses del olimpo!
No gracias, hoy como atún. Nomás de imaginarmelo se me atoró en el pescuezo!..glup!
Comentario por Dra. Kleine — Agosto 23, 2005 @ 1:27 pm
provecho!
Comentario por Ana Karina — Agosto 23, 2005 @ 3:34 pm
Cuac! y revolución pateril con miguitas de pan…
Comentario por shered — Agosto 23, 2005 @ 3:49 pm
Errrrrmmm …y recién vengo de comer.
Se ha abierto la temporada de caza?
Comentario por aquel Eric — Agosto 23, 2005 @ 4:02 pm
Doctora !!!!
Que dato mas alarmante,
¿yo estoy en la estadistica?
Me encanta la nueva decoracion de todos los dias.
Besitos.
Comentario por RAYDIGON — Agosto 23, 2005 @ 6:39 pm
Lo siento, el procedimiento mencionado, aun cuando se trata
de hacerlo solo en la mente es demasiado para mi. No puedo
hacerlo.
No puedo siquiera imaginarme quitandole una pluma por el
simple hecho de hacerlo. Mi ser se niega.
Comentario por Arturo Perez — Agosto 23, 2005 @ 6:49 pm
Y lo acompañamos con un vino tinto… muy tinto…
casi rojo
Comentario por Manuel — Agosto 23, 2005 @ 7:32 pm
Lo siento, pero a mí me encanta el pato, de hecho es la carne que más me gusta, así que voy a olvidarme de haver leído este post y continuaré disfrutando de su muslos rojizos. De todas formas, estupendamente gráfico.
Comentario por mia — Agosto 24, 2005 @ 1:42 am
Querida,
ha sido terrible.
Comentario por Vir — Agosto 24, 2005 @ 3:05 am
Completamente asqueado. Pobre pato. Ni más pato asado.
Comentario por X-Cortavenas — Agosto 24, 2005 @ 3:09 am
…Pero nadie quiere pagar el pato! Mejor cambio de menú, disculpen, me voy a lavar las manos…
SALUDANDO: LeeTamargo.-
Comentario por LeeTamargo — Agosto 24, 2005 @ 6:03 am
Un pato, que alegremente va cantando (cua cua), cuando se encuentra un lindo gato (miau miau), para cantar bossa nova…
Saludos
*Enigma se va cantando*
Un pato, un pato, un pato y sus patitos…
El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra
Comentario por El Enigma — Agosto 24, 2005 @ 6:33 am
…Y yo con un yakult en la panza y desvelado por forrar cuadernos, hoy no desayunaré, me hiciste recordar las ranas diseccionadas en el laboratorio, ni siquiera ayer lo recordé cuando compré la bata de mi hijo, Dra. Noemi Lecter eres terrible, hiciste trizas mis pensamientos. Gracias.
Comentario por Ce pequeño — Agosto 24, 2005 @ 9:17 am
no, yo no comere pato ni al horno ni crudo, bueno hoy no mañana quien sabe
cuac, cuac, cuac
Comentario por rossmar — Agosto 24, 2005 @ 11:09 am
No gracias, pato…. no puedo… pato no, arghhhh
Comentario por SilentHades — Agosto 24, 2005 @ 12:14 pm
Nunca he confiado en los patos. Recuerdo en los trabajos voluntarios de la universidad, cuando en verano ibamos a armar mediaguas al sur. Cada vez que uno de esos plumíferos diabólicos pasaba volando, yo bajaba el martillo y lo seguía con la mirada, hasta estar seguro de que no nos podría tomar por sorpresa. Mis compañeros me consideraban loco… pero yo sé a lo que nos enfrentamos.
Es la forma en que te miran ¿sabes? De lado. Subrepticiamente. No quieren que tú sepas que te están viendo.
Pero a mí no me engañan…
J.C.
Comentario por Juan Carlos — Agosto 24, 2005 @ 2:44 pm
Algo que no había visto con detenmiento y que el proceso post/pato me hizo pasar por alto:
¿la cara patuna de la Monalisa!
es demasiado, demasiado … no lo resisto…
ca
í
al p
iso.
Comentario por Vir — Agosto 25, 2005 @ 1:45 am
Hijole, ese cuadro me dio como que escalofrios… giu no me gusto pa ni madres.
Pero si el escrito…
Saluditos.
CIAO!
Comentario por maripOsa*sOcial — Agosto 25, 2005 @ 5:35 pm