Día a día… Noemí Guzik

Julio 10, 2005

MiEdO

Archivado en: General — noemiguzik @ 11:59 pm

Sentada, oigo a la pacienta que dejó todo y se mudó a una casa nueva con ese galán exitoso y adinerado. Que precipitada e ingenua, emocionada, dejó sus muebles, sus discos y sus arreglos de toda la vida, para meterse a la jaula. El ha cerrado la puerta con llave, bebe tirado en el sillón, ..ella me cuenta con cara de ojos saltones y piel pálida.. y le empieza a decir que es en realidad una puta barata, una vendida, que sabe demasiado de sexo para ser pura, que no vale la pena, que ya se jodió, ahora se queda para siempre con él y le sirve de almohada, porque él dejó a su familia por ella. Se pega a la pared, aterrada, él se acerca y con una risa macabra la aprieta de la garganta, haciéndola sentir que en cualquier momento le revienta los huesos del cuello y la deja embarrada entre la pared y el piso. Yo que la escucho no me recordaba viva, pero ahora de pronto, estoy también pegadísima a la silla que me duele, los dedos de los pies crispados me provocan un calambre dolorosísimo que me recorre la pantorrilla inclemente, inevitablemente. Mi pecho se paraliza, recuerdo que tengo que respirar pero no me sale natural, el aire ni entra ni sale y parece que me ahogo, siento que se me libera todo cuando con claridad me recorre a cada lado del cuerpo una lágrima tibia que me sale de la axila, cae por la sinuosidad de mi talle y se pierde en la falda ceñida a la cintura.

10 comentarios »

  1. ¡So familiar, so hateful! No sé qué es más espelusnante, ser terapeuta o ser lector de historias de horror. En cualquier caso, la fuerza de la narratividad es la que se impone. Algún día esperemos ser autores de nuestras propias historias y borrar escenas tan dolorosas del pasado como la que has descrito.(Deep sigh)

    Comentario por jorge cuevas — Julio 11, 2005 @ 1:02 am

  2. El terror de lo cotidiano, de la pequeña desgracia que se oculta tras las cortinas de punto, tras la jardinera floreciente de begonias. El monstruo que se oculta en el armario, sobre el sofá, alrededor del cuelo. Y la asfixia, claro, siempre el punto final de nuestras historias.

    Comentario por El señor K. — Julio 11, 2005 @ 3:16 am

  3. De miedo…realmente. Sobre todo por lo fácil que puede encontrarse.

    Comentario por Telicia — Julio 11, 2005 @ 6:40 am

  4. coincido con Telicia, un abrazo

    Comentario por Laura — Julio 11, 2005 @ 11:16 am

  5. ¿Que tan difícil es respetar nuestra independencia?
    O será que nos gusta ser dependientes, unos de la adrenalina y otros de la angustia

    Comentario por Manuel — Julio 11, 2005 @ 11:28 am

  6. Terror de psicodelia…

    Comentario por IHB — Julio 11, 2005 @ 12:12 pm

  7. Brrrr!
    se vuelve colectivo el miedo si simplemente sabes sentir lo que sucedió.
    Buena historia…
    Brrr!

    Comentario por Kleine — Julio 11, 2005 @ 1:42 pm

  8. Y la gravedad de sus quejas va trepando
    por el dolor que se rehabilita otra vez
    en quien escucha cuando escucha lo que escucha…
    recordar nuestros demonios a travès de sus ojos,
    escuchar nuestros gritos mutados, en sus oidos vencidos
    pero sobre todo, sudar sus làgrimas hasta inundarnos
    de nuestros propios calvarios al recordarnos en el otro.

    un abrazo Dra.

    Comentario por arian — Julio 11, 2005 @ 2:17 pm

  9. Noemi:
    Excelente frase “lsgrima que me corre por la axila”, y el relato que nos sume en el infierno comprado… y compartido….

    Te dejo una mirada que regala caricias.

    Comentario por Pieladentro — Julio 12, 2005 @ 1:05 pm

  10. Muy bien, muy bien, ese mal amor siempre acababa mal y “esa lágrima que se derrama por la aila, bella forma de referirse a la hiperhidrosis axilar y tembién palmar que acompaña a ciertos cuadros de ansiedad.Un saludo.

    Comentario por Egosum — Julio 13, 2005 @ 3:41 pm

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