
A veces, cuando no hay nadie en casa, me siento en algún lugar, preferentemente el piso, concentrada en mi entorno. Percibo los ruidos de la casa, como se requiebra, susurra, se retuerce, silva, el aire se le recarga, el calor se le entromete, alguna mosquita la habita, oigo las respiraciones de las cosas ausentes, de las presentes, los resplandores, los reflejos de los seres que la habitan, las palabras atrapadas en sus paredes, los recuerdos que no logran salir, los gritos y alaridos de otros tiempos, oigo el silencio pesado y mudo, la traición que le imponen los ruidos, la ruptura de barreras que se da cuando perros externos chillan, niños pelean, hojas caen sobre el techo, pájaros le cagan la fachada. Me vuelo una con la casa, y ella se alimenta de mi vitalidad.
La metáfora de uno mismo como su propia casa. ¿Pero es una metáfora, una proyección o mejor una extensión de uno mismo? Cuando la casa está sola uno puede detenerse a escucharla, como tú, y tratar de entender lo que nos dice; sólo tratar, porque es tan dulce que el significado se nos escapa irremediablemente.
Comentario por Javier Dávila — Junio 29, 2005 @ 12:22 am
¡Qué bien esta comunión con tu casa! Los lugares de vida son llenos de pensamientos, emociones y a energía fluye entre los seres vivos y los inamimados. ¿Has notado que los objetos tienen alma?
Comentario por Cristal — Junio 29, 2005 @ 12:25 am
Hay rincones de mi casa que disfruto retemucho; también me gusta acallar al pensamiento y concentrarme en los detallitos que usualmente pasan de largo.
¿qué pasó con el post anterior? A mi se me había hecho muy divertido…
Saludos desde el más allá
Comentario por Yohualli — Junio 29, 2005 @ 12:35 am
Difícil encontrar esa conjunción extraña entre esos dos importantes espacios: cuerpo y hogar. Extraña vinculación entre quietud y movimiento que definitivamente, cuando se alcanza, no hay nada más que disfrutar el como se deviene vértice y el azar llena de esperanza, si bien caótica pero al fin y al cabo esperanza, de vivir en la sinfonía de la indeterminación en la que las palabras y las cosas se dislocan sólo para dar paso a una unión cuasi mística. Gracias por tu consejo. Me gustaría, si es que se puede, consultarte algunas cosas via mail. Si no fuera por el blog y los días de quincena, quién sabe que sería de mí, ja.Saludos.
Comentario por jorge cuevas — Junio 29, 2005 @ 1:25 am
Las lluvias golpean mis ciudades sin piedad mientras trato de hacer coincidir mis hogares repartidos por el mundo. Intento tambien escribirte, contar con el milagro que me haga posible dejarte un rastro, una huella para seguir. Cierro los ojos y la noche de este otro lugar impone su ritmo y silencio, interrumpiendo la lectura de Hamlet o quien sabe qué más.
Comentario por El señor K. — Junio 29, 2005 @ 2:08 am
Bueno, el cuerpo habita el mundo de las cosas, y nosotros habitamos a nuestro cuerpo: una doble implicación que una vez reconciliada da fruto a la alegría…saludos
Comentario por Adriano — Junio 29, 2005 @ 2:18 am
Holas Noemi! muy interesante tu blog, muchisimas gracias por visitarme, aqui ando leyendote, me gusto muchisimo.
Saludos!
Comentario por Lety — Junio 29, 2005 @ 2:57 am
Asi viven de nosotros algunos, y de algunos vivimos nosotros.
Saludos
El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra
Comentario por El Enigma — Junio 29, 2005 @ 8:49 am
En los instantes en que se está solo en esta casa no se presiente mucho, en los deptos de arriba y abajo hay demasiada actividad, se abren y cierran puertas, trabajan electrodomesticos, lavan pisos o ropa, todos los días y a todas horas… y sin embargo, hay un silencio relativo, pues al resto de la familia le gusta el ruido: música estruendosa, los chismes del espectáculo o las noticias tendenciosas de Jabobo (¿Cómo puede estar en contra de la pena de muerte, pero ser fanático de los toreros?). Toda la infancia fue sólo ruido y más ruido, así que el silencio se ha vuelto otro tipo de ruido, pero no como el que describes, sino más como un ruido visual, una trama de posibilidades reptantes ensortijandose. No me siento realmente solo entonces, a mí me basta con cerrar los ojos para estar solo…
Comentario por Hamletmaschine — Junio 29, 2005 @ 11:26 am
Mi lugar preferido para disfrutar mi casa: la cama
mi lugar preferido de la casa: el techo
es como una pantalla donde dibujo mis sueños…
Comentario por aquel Eric — Junio 29, 2005 @ 11:30 am
La casa y tu, tu y la casa…sabes que a veces se es cómplice de ella??
Y uno se siente bien.
Saluditos!
Comentario por Kleine — Junio 29, 2005 @ 11:33 am
Las paredes se vuelven transparencias de sonidos que truenen como ecos, me construyo a travès del silencio. Soy una frase inconclusa, siempre cambiante entre los ruidos deel destino, los gritos naturales que nos reeinventan. y el reflejo de uno mismo se encuentra en las paredes que retumban con sensaciones de integraciòn.
el vaho, las cucarachas, las ratas, el humo, el olor a aceite y las palabres que resbalan por las paredes de nuestras mà scaras.
Superb, as always.
un abrazo
ARIAN
Comentario por arian — Junio 29, 2005 @ 3:48 pm
Amén hermana, amen mamá real, he sentido hoy que crujían los crujidos, inaúdito si tú estabas allá, muakkss Noemí
Comentario por David Saä Viccenzo Estornell — Junio 29, 2005 @ 4:21 pm
Los momentos felices -de soledad, acompañado están en otro archivo- en mi vida, generalmente los reconozco cuando escucho ese silencio de casa, ese aire que circula fácil, esos ruidos lejanos… Bonito. Besos.
Comentario por Monosofía — Junio 29, 2005 @ 6:23 pm
Se me hace que tu casa ha de ser muy bonita… Yo quiero tu casa!!!
Comentario por Tristán Estar — Junio 29, 2005 @ 7:34 pm
Es muy bonito, Noemi.
Comentario por ana — Junio 30, 2005 @ 4:13 pm
[...] ReFlEJoS eN Mi cAsA [...]
Pingback por Naxos » Archivo del blog » Conversación en Noemí Guzik Glantz — Agosto 9, 2006 @ 12:25 am
Muy bonito.
Y pensar que llegué a este lugar buscando “nadie en casa” de Piedad Bonnett.
Comentario por astrid — Agosto 24, 2006 @ 10:05 pm