
Ya había dejado de vivir preocupada por mis intempestivos episodios de volverme diminuta, cuando saz! , me empequeñecí otra vez. Quedé lívida: estoy encima de la mesa de la oficina de mi jefe, gulp. Para empezar, la mesa está resbalosísima y yo traigo tacones, a ver si no me rompo un diminuto tobillo. Humm… camino hacia la enorme computadora y me meto debajo. El sonido del ventilador es demoledor, y el calor me va a volver papa frita, no. Salgo de nuevo, voy al borde de la mesa, porque no me gusta estar aquí… miro hacia abajo, veo un cajón un poco abierto, tendré que saltar, ni modo, mejor me quito los zapatos y los aviento primero.. ahí voooy. Caí en la goma de borrar, así que salvé el culo al menos. El fondo del cajón está polvoso, achú. Hay un papel arrugado, dice… avísame cuando salgas, solamente toca tres veces el timbre de recepción, la firma “Nâ€, vaya! , será Norma la contadora? Hay un M and M rojo despostillado, le voy a dar mordiditas, que suerte, la otra vez estuve muerta de hambre todo el tiempo, sabe rico. Estoy de tal tamaño que me duraría 3 días ésta bolita de chocolate acaramelado y dulce, pero generalmente no tardo tanto en crecer de nuevo, fíjate, ya no me preocupo tanto. Hay un clip, un sacapuntas muy sucio, una liga vieja, un lápiz mordido de la madera, ésta gomita blanda y rica, una pastillota blanca con una ranura en medio. Voy aprendiendo en la vida, lo que haré simplemente será pasarla bien: comeré, me acostaré en la gomita, me taparé con el papel, usaré de almohada un pedazo de liga. Ay , no tengo libro, eso sí es trágico, no logro conciliar el sueño sin leer. Veo una cajota de metal de esas que tienen mentas dentro, pero está hacia arriba y solo dice Organic Lemon Tarts Over 100 tarts per tin. Net. Wt 1.5 oz (43 m). Sweet and Tangy. Ya acabé mi lectura? no puede ser! Bueno, tendré que resignarme, no se puede tener todo. ME LLEVA EL TREN, alguien acaba de cerrar el cajón y estoy en la oscuridad total, voy a llorar.

La oscuridad que al mundo ilumina te alcanzo…
Solo será por un rato para ti, preocupémonos de los demás.
Comentario por Manuel — Junio 26, 2005 @ 9:10 am
¡Diminuta! ¡Qué gusto me da saber de ti! Francamente, te imaginaba en otro lado. Esa pastillota blanca con la ranura en medio, se me hace conocida: es una aspirina, la metáfora de aquel pobre hombre desnalgado. Vaya compañía en la que te quedaste. Sólo espero que en ese cajón no haya ningún ser extraño y que tengas un sueño reparador, en lo que recuperas tus dimensiones normales. Muchos besos.
Comentario por Javier Dávila — Junio 26, 2005 @ 10:09 am
… descansa que en un cajon no hay que temer, malo fuera que te hicieras diminuta en la calle un dia de lluvia y buscando cobijo, una rata te saliera al paso.
Saludos
El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra
Comentario por El Enigma — Junio 26, 2005 @ 10:13 am
Vas acostumbrarte a la oscuridad y sé que disfrutarás este parentésis de silencio y soledad. Yo no soy muy preocupada, tienes alas de hada para escaparte y aterizar en una biblioteca.
Besos querida
Comentario por Cristal — Junio 26, 2005 @ 12:02 pm
Toma agua, respira hondo, no sientas miedo.
Me gustó tu relato, imaginación, me alegras el día, tanto como la frase que me dedicaste. Me recordaste un capítulo de I dream of Jeannie (Mi bella genio), cuando el mayor Nelson por accidente es reducido de tamaño y trata de salvarse de un gato, y además convive con elementos de su escritorio. Tu relato me relajo: Esa muchacha, Noemí, esa encantadora
Comentario por swelt — Junio 26, 2005 @ 1:18 pm
diminuta en el cajon del jefe y sin lectura… y si cierras los ojos y reescribes todo en el techo del cajón?
quizás podría servir.
Comentario por agualuna — Junio 26, 2005 @ 4:00 pm
Al final, a pesar de los contratiempos, “lo que haré simplemente será pasarla bien”
Comentario por Laura — Junio 26, 2005 @ 4:33 pm
No llores…
te extiendo mi mano, subete en ella
te posaré sobre mi hombro
y susúrrame al oído
que te llevaré a sitios inalcanzables
en un impetuoso cabalgar
por las tierras del nunca jamás.
Comentario por aquel Eric — Junio 26, 2005 @ 7:23 pm
Qué chingón relato, me cae, qué chingón.
Muchos saludos y
May the force be with you
Comentario por Yohualli — Junio 27, 2005 @ 3:05 am
Cuidado no te cruces con ningún depredador… a parte de eso, a disfrutar de un estado poco habitual.
Comentario por mia — Junio 27, 2005 @ 4:21 am
El amante menguante igual podría ser tu novio
Comentario por Pikgu — Junio 27, 2005 @ 4:29 am
Noemi:
Gracias por darte la vuelta por mi blog y gracias por el comentario que hiciste. Me siento honrado por tu presencia (y la de tu escoba). Apenas merodeo tu blog y me parece bueno, pero ¿qué no era amarillo antes con curvas azules (esas que al darle al scroll lograban un efecto optico agradable)?
Oye, habías de revisar si no hay ningún pedazo de pan o tortilla en el cajón en el que te encuentras ahora atrapada. Lo digo por si ya está medio descompuesto y con hongos: quizá puedas comerte uno de sus lados para hacerte grande otra vez, como Alicia (no creo que los M&Ms sirvan de algo). Pero mira que si lo logras te darás un buen tope con el escritorio de tu jefe coscolino (Por cierto: se me hace que esa N no es de Norma, sino de Noemi… ¿qué tal si cuando te da la minúscula tienes de efecto colateral un síndrome de “memoria selectiva”?).
Bueno, te mando saludos y te recuerdo que mi blog estrenará esta semana la parte 2 y también un Post-scriptum del artículo que comentaste, espero los leas…
Por mi parte, merodiaré este blog hechizado…
Saludos
PD
¿Tendrás algún tipo de poder si mueves la punta de tu nariz?
Comentario por Adriano — Junio 27, 2005 @ 4:54 am
Uf Noemi otro diseño más ¡que locuraaaaa!! perdona que últimamente venga menos por aquí , en general voy menos por todos los sitios porque no doy a basto con el otro blog que he abierto, creo que le está siendo útil a mucha gente, pero sigo aquí ehhhh no pienses que me voy a fundir sin más, ni a perderme estas letras tan apetitosas. Besotes¡¡
Comentario por El niño — Junio 27, 2005 @ 6:12 am
He perdido el apetito, me creo sin fuerzas y aun a riesgo de sobrellevar mis infraestructuras al límite de mis horizintes, me he dado cuenta que nadie va hacer nada por nadie, estoy un poco desconsolado mi mamá del otro lado del mundo, hecho en faltas la ternura de los groissants, echo en falta mi modestia y supongo que sufro ahora de mono post-estudios; Siempre recorro tu blog en busca de mi aliento, una vez más Noemí, gracias por hacer de cada muerte una condena para los que se aman. Tu hijo David Saä Viccenzo que te quiere… hasta virtualidades insospechadas
Comentario por David Saä Viccenzo Estornell — Junio 27, 2005 @ 10:41 am
Bueno diminutilla, sólo ten cuidado con que no te sorprenda el jefe durmiendo, al menos pasarás entretenida con tanto capirucho que hay por ahí. No desesperes en crecer y cuéntame lo que haces después de que te despiertes!
Un saludo!
Comentario por Kleine — Junio 27, 2005 @ 2:28 pm
Anímate y lee mejor las cajas de cereales, entretienen mas que los caramelos.
Besos cariñosos!
eros
Comentario por eros — Junio 27, 2005 @ 3:06 pm
La vida siempre cambia demasiado aprisa como para estar siempre prevenidos. Y además, el juego es bonito si es cambiante ¿no?
Comentario por Juan Carlos Vallejo — Junio 27, 2005 @ 3:30 pm
Diminuta vuelve.. caray, cómo me gusta la serie… NI hablar, a ver ahora quién te saca del cajón…
Besos.
Comentario por Monosofía — Junio 27, 2005 @ 9:06 pm
[...] dImInUtA OtRa vEz ! [...]
Pingback por Naxos » Archivo del blog » Conversación en Noemí Guzik Glantz — Agosto 8, 2006 @ 11:09 pm