
Es todo un problema: estás vivo, pero lleno de muertos. La amiga que se enojó contigo y ya no te habla, la pareja que después de hacer contigo el amor durante un año ya no te escribe ni siquiera un mail de cortesía, la blusa favorita que se te manchó y tiraste a la basura, el trabajo que perdiste,… ya sabes que la lista es absolutamente interminable. Tenemos muertitos y muertotes enredados con nuestras células vivas. Repito: qué problema. Respiramos tanta muerte entre tanta vida, que nos sentimos intoxicados. Por eso nos “salen” suspiros, dolores de pecho, retortijones, migrañas, urticarias, colitis y cistitis. Vé nada mas en que se convierten los muertos no excretados. Debería haber una bolsita en el cuerpo para guardar deshechos mortuorios y una puertita que se abriera cada mes y así como sale la menstruación se expulsara del cuerpo de hombres y mujeres la muerte acumulada. No?
A cada quien su filosofía, su sentido. Por mi parte, he hecho de la muerte mi compañera, de acuerdo con las enseñenzas de don Juan de Castaneda, asi que no escogí expulsarla sino acceptarla.
“Para las culturas mesoamericanas la dualidad MUERTE-VIDA, VIDA-MUERTE forma una unidad; no podemos llegar a tener consciencia de la vida si no tenemos consciencia de la muerte. Don Juan le trata de enseñar a Castaneda que la única “compañera” sabia que tenemos en la vida es, precisamente, la muerte, quien no nos dejará “aferrarnos” a nada, ya sean personas, objetos o sentimientos. Cuando un aprendiz ha tomado la decisión de seguir el camino del guerrero, debe hacerse responsable de esta decisión entendiendo que no le queda tiempo para fanfarronear, ni para lamentarse, ni para equivocarse. El aprendiz sabe que es un “cazador” de poder o conocimientos, pero que el cazador será también cazado por la muerte. Don Juan le dice que cuando se sienta mal, cuando todo se le venga abajo, el guerrero deberá preguntarle a la muerte si todo eso es cierto. La muerte le dirá que nada de eso es cierto, la muerte le dirá “todavía no te he tocado”.
pero noemí, precisamente eso pasa con cada menstruación… purificación, purificación…
(se me sale lo pagana por los poros)
La pesadez de espalda por llevar esos muertos hay qe evitarla… botarlos a través del sudor, del hedor, de una buena ducha, un sahumerio, o ser capaz de tener funerales bien funebres para despues no deberlos.
saludos de una que termina funerales…. (se demora, pero lo intenta)
Si no se puede dejar atras a esas muertes, al menos hay que intentar convivir con ellas. Igualmente uno puede recordar los buenos momentos que vivio con ellas, no hace falta enterrar el pasado.
Me gusto el post. un beso
Noemi:
los muertos los deje bajo mis sobras locas, se que sabras decifrarme, solo no me dejes de escribir… (shhhh)
Enorme.
Me he pasado un buen rato leyéndola, saboreando palabras, intuyendo.
Me ha gustado su blog montones.
…nunca podremos deshacernos de la muerte, de nuestras pequeñas muertes, de las muertes de otros, de las cabales ni de las engañosas, sólo el tener sentido y conciencia de la muerte nos da esas tremendas ganas de gritar, de vivir, de trascender.
Los suspiros como la pena tienen pausas. Y no es porque los otros estén muertos que disminuye la pena, sino porque es uno mismo quien muere. Y hace falta una gran vitalidad para mantener y hacer vivir intacto el “Yo” de hace algunas semanas. Tú no has olvidado, al pobre chico. Pero te has unido a su muerte y su heredero, el “Yo” de hoy se acuerda de tu chico pero no lo ha conocido más que por las menciones del otro. Es una ternura de segunda mano.
“Morimos un poco cada día”, pero también cada dia vivimos un poco, o un mucho. Tus “muertes” pueden llamarse también “cicatrices” que nos fortalecen. Como el callo que te sale al estrenar sandalias. Cuando se cura cuesta mucho que el mismo calzado te vuelva a hacer daño en el mismo lugar.
Esos son los muertitos “resucitables”, los que en un momento dado pueden volver a la vida y continuar con una relación mutua. La pena son esos muertos que no volverán, que normalmente suelen ser los mejores, los que nunca deberían haber dejado este mundo. tristes recuerdos…
besos
eros
La vida y la muerte, como decía Nietzsche todo el que crea destruye, la vida es un ciclo que se autoregenera.
Si estuvieran perfecta y fríamente muertos, ya no los recordaríamos
“Donde hubo fuego… cenizas quedan”
Pues no, yo nunca dije eso…
Exacto, Nietzsche: usted nuna dijo semejante pendejada. Dijo muchísimas otras, si me permite el exabruto, que acá amanece malamante.
Y salúdeme a Schopenhauer
Se me ocurre una soluciones buenísima:
Antes de esta costumbre maravillosa de incinerar los cadáveres, había (y sabemos que todavía hay) pudrideros, donde los muertos hacían lo que tenían que hacer durante varios años. Esta solución está mejor que tu bolsita, que suena como a la bolsa de basura que se rompe cuando menos debe.
Estamos vivos, pero llenos de muertos. No manche mi estimada, esa frase es brutal, definitivamente demoledora. Algún día la piratearé para hacérsela decir a alguno de los personajes de una novelilla que estoy tratando de terminar.Pero más allá de eso, me parece que la suya es una explicación factible para la terrible angustia que personas como yo sentimos a diario. Habemos personas como yo, medio azotadas, que nos sentimos como muertos en vida desde chiquititos. Aseguramos que somos más productivos cuando estamos así, tristes,medio muertos, sosteniendo una hipótesis tipo zombie. Pero usted mete reversa y argumenta otra cosa: que los vivos respiramos muerte. La acumulación de esqueletos en el closet de la (sub)conciencia puede ser una buena explicación para la angustia… Definitivamente, es usted brillante. La admiro y desde aquí (del no lugar) le envío besos y abrazos muchos….
Pues mira, es una forma de verlo…aunque yo prefiero mirarlo agradeciendo la suerte de que se hallan largado, como cosas de las que me he librado porque no me merecían…
Una es así de ególatra…
Hijole eh! esa foto esta maravillosa… muestra mucho mas de lo que esta a plena vista… me encanto/espanto… saludos
XOXO
Muertos, muertos, y que haces con esos muertitos
Noemi: la foto esta maravillosa
saludos.
Convivimos con la muerte, así como la vida. En nuestro cuerpo mueren y nacen células. Hasta un día desaparecer.
¿Y en caso de necrofilia?
Muerte acumulada?
no!
muerte desahuciada!
Genial. Mi terapeuta me dijo, unos diez años atrás, que cargaba un saco lleno de piedras, me llevó a su abandono. Lástima, no eran piedras sino perros fieles del demonio, aún no me puedo deshacer de ellos. Un beso.
Lo que no soporto de esas pequeñas muertes es que algunas se queden dentro, crezcan y corrompan la mente o/y el cuerpo de mis seres queridos.
Noemi, mi mami del otro lado de mi espalda, te quiero…y sí, ver viva. Tuyo tu hijo pequeño de la vieja Europa