Cocinar frijoles te hacía crecer
Con los nuevos sistemas de producción y empaque de los frijoles, los humanos vamos perdiendo y no ganando. Antes podías cultivar el don de la paciencia, sacándolos de la bolsita de plástico para revisar casi uno por uno y quitar los partidos, los negruzcos, los taladrados por un gorgojo, las lentejas que se iban por equivocación al paquete. Cuando tomabas los residuos no utilizables en la palma de tu mano para depositarlos en el bote de basura, perdías uno, dos o tres elementos y tenías que hacer ejercicios visuales para distinguirlos en el piso y flexiones para recogerlos. Ahora vienen limpios y brillantes. También tenías que ser previsor y ponerlos a remojar una noche antes, para que se hincharan, ablandaran, y por ahí dicen, perdieran sus poderes pedorríficos. Los cocías en una olla de barro, luego la tecnología te brindó la olla express. Había que conseguir una cebolla, aceite y sal para condimentarlos, tal vez alguna otra yerba. Ahora, si tienes poco tiempo o paciencia los puedes comprar en latas. Antes tenías al menos que tener un abridor para sacarlos, ahora vienen con su artefacto para jalar y abrir. Todavía tienes que calentarlos en todo caso. Pero nada de estufas, leña, cerillos: abres el microondas, y en un minuto burbujean y llenan de gotitas pegosteosas el horno. Los tienes que sacar antes de la lata, porque no se pueden meter metales, pero llegará un día, créeme, en que cuando abras la lata saldrán calientes, o podrás meterlos con todo y lata al micro, o incluso que aprietes algún botón junto a la mesa de tu comedor y salga del techo un plato humeante de frijoles “en bolitaâ€, refritos, con chorizo, chile, tocino, o rajas poblanas.
Noemi, en el lector de feeds me salía un post que has debido de borrar, de un tragaluz, me parecía buenísimo, no entiendo por qué has hecho que desaparezca, a todos nos gusta escaparnos de vez en cuando por el tragaluz de nuestros deseos aunque sean algo perversillos. Eres humana, menos mal, a veces te notaba algo fría y distante. Un beso y recupera el tragaluz por favor.
Comentario por El niño — Abril 29, 2005 @ 11:53 am
noemi, me gusta la menara en que escribes gracias por estar aqui, te mando un abrazo enooorme
Comentario por rossmar — Abril 29, 2005 @ 1:01 pm
¿Hace la tecnología más fácil la vida a una persona o la hace más inutil?
Saludos
Comentario por A13 — Abril 29, 2005 @ 1:30 pm
Sin mencionar que era todo un juego de destreza apto para toda la familia mayor de 6 años… ganaba el primero que le sacara los ojos a otro por la desesperación de haber tirado la “basurita” dentro de la olla. Snif, yo siempre perdí.
Comentario por Fray Cobayo, pastor hereje de Polanco, Lomas y próximamente Condesa y Roma Sur — Abril 29, 2005 @ 1:38 pm
Espero que algun día la tenconología se aplique en una lata de sentimientos de teflon, la abres, la metes el micro, la bebes, y tan tan, asunto olvidado…no queda rastro, ni gases ni erupciones del corazón. Una buena dosis, y a empezar con el que sigue… le titularía: Amnesia provocada inmediata.
Comentario por somadicta — Abril 29, 2005 @ 1:39 pm
ok ok ya se, tenías razon
Comentario por somadicta — Abril 29, 2005 @ 2:01 pm
y después . . . ¿los frijoles serán de plástico? o.ô
Comentario por Ana Karina — Abril 29, 2005 @ 2:30 pm
me comería este post de tan rico que se lee
Comentario por esperanza — Abril 29, 2005 @ 3:54 pm
siempre es bueno aprender como se hacen las cosas (hasta las mas basicas como cocinar frijoles) pero la neta le nata, bendito se el microondas jejeje Un saludo buen fin
Comentario por cereal killer — Abril 29, 2005 @ 3:59 pm
Tu texto me ha hecho recordar a mi madre, el sonido de los granos al aventarlos a la olla de aluminio
después de haberle quitado las piedritas mientras yo la miraba, hecho un mocoso.
Comentario por Mono — Abril 29, 2005 @ 6:26 pm
Este texto tuyo es una aportación al género de las filosofías de cocina, que bautizó sor Juana y que según ella, es lo que saben hacer las mujeres. No sé si tenga razón en cuanto a esto último, supongo que no; pero sí creo que la tiene cuando cita a no recuerdo quién: “se puede filosofar y aderezar la cenaâ€. Eso hemos perdido con el microondas. Cuando uno ve el plato dar vueltas estúpidamente, algo se nos pega, que duda cabe, y no me refiero a las megrambreas que desprenden las viandas en medio de explosiones ni a esas noticias alarmistas y bastante ridículas de que las ondas achican el cerebro. Lo que digo es que dos cosas lo vuelven a uno estúpido. Antes era una: comer en abundancia; ahora, comer en abundancia y mirar el horno de microondas. Hay que recuperar el arte de la cocina. Como decía la misma sor Juana en la misma Respuesta a sor Filotea, “si Aristóteles hubiera guisado, mucho más hubiera escritoâ€. Yo abundo: cocinar frijoles, pero no comérselos; ésa es la llave de la sabiduría.
Comentario por Javier Dávila — Abril 29, 2005 @ 6:30 pm
lástima perder el primer bastión de la alquimia… la cocina…
jamás los frijoles ni niguna comida pre-preparada sabrá tan bien como los jugosos, tibios y sabrosos menjunjes de mi abuela
Comentario por agualuna — Abril 29, 2005 @ 9:31 pm