
Hoy te propongo que juegues. Imagina que tus obligaciones son parte de una fantasía de niñ@. Recuerdas? Cuando eras el doctor, la portera, el señor que toca la campana del camión de la basura? Esos papeles que tienes enfrente de tí los sacaste del portafolio de tu papá para jugar al oficinista. Esos platos sucios los robaste para lavar con agua fresca y jabón burbujeante como has visto hacerlo a tu madre, o tu hermana o tu abuelito. Esa ropa de adulto que tienes puesta te hace jugar a que ya creciste, a que trabajas, a que sales sol@ a la calle. Qué emocionante, no? Tus manos se ven como las de tus padres, grandotas, y poderosas. Cruzas la calle sin que nadie te tome del cuello. Puedes comprar una galleta que se te antoja porque hay dinero en tu bolsillo. Puedes besuquear a esas personotas grandes por que les alcanzas los labios. Entiendes lo que dice en el periódico. Hasta puedes jugar a que tienes preocupaciones de adulto, a que necesitas mas dinero, mas fama, mas poder, mas sexo, mas belleza, mas audacia… todo eso. Qué bonito!
A mi me gustaba jugar mucho al doctor…
Ahora juego con tierra al ingeniero
¡Ni modo!
Comentario por Manuel — Abril 28, 2005 @ 12:11 pm
yo jugaba a ser maestra, ahora juego a que soy secretaria, y a la maestra por las tardes.
saludos y un enooorme abrazo
Comentario por rossmar — Abril 28, 2005 @ 1:31 pm
leerte me acompaña
así como jugando….
Comentario por esperanza — Abril 28, 2005 @ 2:12 pm
Esta bien, jugare a ser una escritora sin diciplina diaria, con una muñeca de felpa a quien alimentar, y un apluma fuente que se escurre en mi blsa, ahora sacare mi vieja lettera y empezare a versar…
Comentario por somadicta — Abril 28, 2005 @ 3:13 pm
Uy Noemi que juego más aburrido, yo sólo quiero más vida, lo demás está perdido en el cajón de los juguetes. Un beso, ¿eres psicóloga no? desde luego tu has ganado en audacia, en el resto no lo puedo saber, son preocupaciones de adultos.
Comentario por El niño — Abril 28, 2005 @ 3:19 pm
Jugar a las estatuas.
Quedarme inmóvil con los ojos abiertos, sintiendo el devenir del mundo.
Comentario por DonMario — Abril 28, 2005 @ 5:13 pm
Hola, Noemi, paseando por tu blog. Que quede constancia. Ciaociao.
Comentario por Mauricio — Abril 28, 2005 @ 8:04 pm
Q lindo juego, ojala tenga tiempo y lo juegue todos los dìas, saludos!
Comentario por .:MOON:. — Abril 28, 2005 @ 8:42 pm
Más vale que juegue a ser viejo de una vez. Un beso.
Comentario por Mono — Abril 28, 2005 @ 9:03 pm
De pequeña jugaba a esos juegos… ahora me gustaría ser niña y poder cambiar de juegos.
PD: Nunca jugaba a ser (para nada) camionera de basura.
Comentario por Marian — Abril 29, 2005 @ 10:11 am
gracias por la empatía…
yo juego a no sucumbir… y creo que en este backgammon pierdo fichas, pero voy ganando el juego a la vida
Comentario por agualuna — Abril 29, 2005 @ 9:20 pm
Comúnmente intento vivir la vida alegremente y no he dejado de ser esa niña que a los cinco o seis años se ponía a jugar, a bailar como trompo la música de Bach y a contar leyendas de las calles de México a quien se dejaba, así fueran desconocidos, o a jugar a la arqueóloga o a la doctora o a dibujar los cuentos infantiles que todo mundo conoce, con mis propias representaciones mentales, alejadas de las convencionales. A pesar de que ya estoy cerca de los 30 años siento que en muchas cosas sigo teniendo 17 y dejo que muchas caracterísitcas de mi infancia sigan presentandose, porque me gustan. Uno de los consejos que me dio mi muy querido Ariel (Guzik, tu hermano) antes que me matrimoniara fue que no dejara de ser niña, que experimentara, arriesgara y no me encerrara en los pensamientos rígidos del mundo de los adultos, lo cual me late. También me gusta tu recomendación sobre la vida y el juego, ya que como dicen los orientales, los hindúes, la vida es maya, ilusión, es la matrix y al mismo tiempo un juego que hay que jugarlo, disfrutarlo… ¿no?
Espero que algún día nos podamos conocer en vivo y a todo color, pero mientras… por esta via y pues bueno, sigue jugando a ser una niña grande y recibe un saludo, gracias.
Comentario por Paola Parra Fernández — Mayo 3, 2005 @ 7:38 pm