Día a día… Noemí Guzik

Abril 17, 2005

La ventana

Archivado en: General — noemiguzik @ 12:21 am

Miré por la ventana. Recordé tantas películas con una mujer mirando llover. Y eso hacía yo en ese momento largo. Parada en la alfombra de mi habitación, miraba llover. En la acera de enfrente, se veía el enorme árbol que me movió a comprar esta casa. Un señor mayor con un perrito blanco atado a una correa estaba debajo de las ramas, esperando que dejara de caer tanta agua (supongo). Me dieron ganas de bajar, abrir la puerta y gritarle que si necesitaba cobijo. Pero mientras lo pensaba se fue debajo de las gotas, despacio, tal vez con miedo de caer. Estar detrás del vidrio siempre me ha parecido triste, es como si algo dividiera al mundo en al menos dos partes, fuera y dentro, lluvia fuera y tristeza dentro, lo bueno fuera o lo bueno dentro, o lo malo dentro, etc. Detrás del vidrio.. es como contemplar todo lo que está en otro lado y no puede tocarse, tenerse, vivirse. Es saberse limitado de tenerlo todo. Miraba un pedacito de mundo, seca, mientras todo lo que estaba afuera se mojaba. Yo no podía tocar el agua, la veía pegar en los cristales, estrellarse y resbalar. Quise abrir la ventana para sentir el viento, el agua, el frío, pero no lo hice, no sé porqué. Será por la comodidad de no moverme y solo mirar sin tener que actuar? Será por que estar detrás de un vidrio cuando llueve afuera nos pone confortablemente pasivos y secos y tristones? Me dejé respirar hondo y pensar en cosas, mientras miraba el piso de mi patio llenarse de hojas empapadas. Escuché llover, y recordé a un paciente sordo que tuve alguna vez. El se sentaba de espaldas a la ventana del consultorio, la sesión expiraba, le dije que se pusiera el saco porque estaba lloviendo, y se me quedó mirando con infinita tristeza. Le pregunté qué sucedía y me preguntó: ¿cuándo llueve se oye? Me impresioné muchísimo al darme cuenta de que nunca lo había yo pensado así, y que él jamás oiría ni entendería lo que es saber que llueve de oído.

12 comentarios »

  1. Ay Noemí, pobrecito sordito, te juro que sentí horrible. Desgarradora anécdota. Por cierto, viendo lo de los vidrios, no hay que sentirse mal por estar detrás de ellos, hay quienes sesienten afortunados de dno ser taquilleros de teatro, cabinistas de taxi, etc… Un beso!

    Comentario por Mono — Abril 17, 2005 @ 1:08 am

  2. Cada post tuyo es un relato corto de calidad. El de hoy toca el tema que tano me interesa de los límites, barreras, el yo y lo que no es yo, suponiendo que sepamos lo que es yo. Pues me temo que los límites los pone nuestra rudimentaria conciencia para que el ser humano pueda moverse por su existir con espejo arrugado, pero en el fondo no existen. Cada vez me fijo más en los animales, ellos no son conscientes de su ser, no tiene sentido de hablar de yo en un animal, los límites los pone la conciencia humana. Tendría más sentido un concepto panteísta que ya ha sido exprimido por muchos autores (creo que Spinoza entre ellos). Quizá ese distanciamiento que levanta el vidrio, no es sino la confrontación interna que sufre nuestra conciencia cuando descubre que ese yo no tiene sentido sin lo que no es yo. Lo definido sólo tiene su razón de ser respecto a lo que se le define o delimita.

    Y terminas con el paciente sordo, increíble, bellísimo, otro ejemplo con barreras todavía más fuertes, una puntilla final en el relato, terminas el escrito quitando la música, dejándonos en silencio. En ese silencio yo he exhalado un suspiro, y me he preguntado por ese ser que plasma cosas tan profundas y con tanta claridad en un ordenador. Hoy descubro que tiene pacientes, siento curiosidad, curiosidad de niño.

    Comentario por El niño — Abril 17, 2005 @ 4:48 am

  3. Es muy bonito tu texto, muchacha querida. ¿Estás haciendo tu antología de lo mejor que escribes? No la dejes, ya podrías ir armando algo. Besos

    Comentario por Javier Dávila — Abril 17, 2005 @ 9:18 am

  4. Yo compré una casa hace un par de meses. No he visto llover aquí, pero imagino que debe ser algo similar. Desde mi estudio se ve la avenida con su camellón en medio, repletito de árboles, hasta que se pierden en el horizonte. Mientras leo o escribo escucho los autos, los niños y las señoras que riegan sus jardines. Una familia de pájaros ha tenido a bien establecer su hogar en mi ti-naco. Me despiertan por la mañana con sus peleas. No cabe duda que, quizá después del tacto, el oido sea uno de los sentidos menos valorado. Muy bueno tu recordatorio….Saludos

    Comentario por Rencoria — Abril 17, 2005 @ 11:38 am

  5. En mis 20 años me he mudado unas 7 veces y aunque ya tengo 10 años en ésta, mi última parada, a veces miro por la ventana añorando que podría mudarme de nuevo. Pero cambiar de casa no produce mayor efecto de lo que podamos llevar dentro, la nubecita con lluvia nos puede seguir.

    Comentario por Ana Karina — Abril 17, 2005 @ 1:31 pm

  6. El paraiso perdido. Ha de ser mucho más intensa la tristeza cuando en lugar de tratarse de una tierra lejana y pletórica, llena de amor y ‘todas las virtudes’, pero nunca vista, se trata de un sentido del que evidentemente todos los demás disfrutan.
    saludos.

    Comentario por repunck — Abril 17, 2005 @ 2:26 pm

  7. ¿Qué será que de pequeño disfrutas la lluvia?, creces y es otra la sensación, ahora es diferente y la empiezas a disfrutar guarecido e imagino que llega un día en que añoras, te hace regresar al ruido que acompaña y no dice nada.

    Comentario por Manuel — Abril 17, 2005 @ 7:55 pm

  8. Noemi:
    Esto me ha dejado la congoja enredada en los renglones de mi garganta, cada vez leo mayor calidad en tus textos, el sentimio lo atas, lo dominas, lo cabalgas…Muy bien amiga…muy bien~!!!

    Comentario por somadicta — Abril 17, 2005 @ 10:43 pm

  9. Preciosa..Mil Gracias, solo que alla no puedo comentar verdad??? Ya tienes mi mail..si deseas escribeme para saber el tuyo…Besos

    Comentario por somadicta — Abril 17, 2005 @ 11:40 pm

  10. LO DE TU PACIENTE ES SOLO PARA DARNOS CUENTA DE LO MUCHO QUE ALGUNOS SOMOS FAVORECIDOS, BUEN POST, DETRAS DE LA VENTANA SIEMPRE SE SIENTE DE MANERA DIFERENTE.

    Comentario por rossmar — Abril 18, 2005 @ 11:27 am

  11. Lo que más me gusta de la lluvia, no es su sonido, sino su olor, si el agua no es precedida por el olor a tierra mojada es para mí como si no hubiera llovido, aunque me empape.

    Comentario por DonMario — Abril 18, 2005 @ 11:37 am

  12. Con suma atencio y por sobre todo he sabido percibir las sensaciones que haz sentido al escribir tan bello post.
    Muy sentido, tan natural y con una ligera bofetada a los que somos afortunados en tener nuestros 5 sentidos.
    Seguire cayendo por aqui ;)

    Comentario por RonalAndre — Abril 18, 2005 @ 12:55 pm

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