Día a día… Noemí Guzik

El arte de amargarse la vida

Publicado en General por noemiguzik en Abril 6, 2005

Paul Watzlawick nos ilustra de manera magnífica como complicarnos la existencia. De sus múltiples escritos, éste (el del título de este post) es el que ha sido mi favorito por mucho.

Lástima que no puedo mandarle mi colección de ejemplos al respecto porque a estas alturas quien sabe donde anda su alma enredándose y complicándose.

Tuve alguna vez una pacienta que estaba casada con un hombre que ya iba por su segundo matrimonio. Estaba absolutamente torturada por la idea de que su marido había amado mucho a su primera esposa y tenía la sospecha incluso de que él aun la amaba. A menudo le preguntaba acerca de eso, y el le respondía que alguna vez la había amado, pero que en el presente no tenía ya esos sentimientos mas que por ella, su nueva esposa.

Cuando oía la respuesta se inquietaba terriblemente: no le dejaba nada tranquila saber que su esposo amó a esa mujer alguna vez, y además no le creía cuando él le decía que ya no la amaba mas. El pobre marido estaba desesperado y ella muy ansiosa.

Entonces le recomendé que SE ABSTUVIERA DE PREGUNTARLE MAS AL RESPECTO aunque estuviese torturada internamente por el tema hasta que:
1.Estuviera dispuesta a OIR que su marido había amado a esa mujer alguna vez.
2.Hasta que pudiera creerle que ya no la amaba.
3.O bien hasta que se decidiera a vivir el resto de la vida enojada de que él la amó alguna vez y de no poderle creer a él nunca sus palabras.

Cuántas veces nos enredamos en encrucijadas sin salida, circulares, repetitivas, y sin solución?

7 comentarios

Suscríbete a los comentarios mediante RSS.

  1. sonny_taz said, on Abril 6, 2005 at 10:45 am

    Muchas… muchas veces…

  2. Jorge Gómez Jiménez said, on Abril 6, 2005 at 12:25 pm

    Los celos retroactivos son el peor tipo de celos que existe, porque una vez que cuentas tu pasado no hay manera de cambiarlo… :)

  3. Hamletmaschine said, on Abril 6, 2005 at 12:40 pm

    Creo que tiene mucho que ver tambien con el triste asunto de que tampoco sabemos dar y pedir perdon. Esta mujer de la que hablas no podia perdonar a su marido por haber querido a alguien antes que a ella, pero quizas tampoco mucho menospodia perdonarse no haber sido ella la primera. Perdonar tal vez es en esencia aceptar las cosas tal y como son, mientras no se aceptan el circulo solo se repite una y otra vez…

  4. Elizabeth (somadicta) said, on Abril 6, 2005 at 1:29 pm

    Yo me enredo a diario, Noemi que placer pertenecer a esta habitacion tan quieta aropatizada, si me enseñas como hacerlo, tambien te pondre en la mia.. Gracias por tu presencia, por lo general soy antipatica, jeje que bien que nos camemos rebien. :) LIZ

  5. Carlos Mara said, on Abril 7, 2005 at 12:16 am

    Yo ni siquiera se que tan enredado ando… se me hace que estoy tan inmerso en dichas encrucijadas sin salida que ni cuenta me doy. Habrá que reflexionar al respecto. Saludos

  6. Mono said, on Abril 7, 2005 at 10:53 am

    En realidad muchas veces, creo, sin embargo, que ese tipo de cuestiones a veces vienen a salpimentar la vida, lo malo es caer en círculos viciosos, relaciones enfermizas… no, no lo digo por mi. Jeje.

  7. Luis Andrade said, on Abril 7, 2005 at 1:04 pm

    Aunque así y todo me meto en problemas todos los días –quizás a sabiendas–, una de las cosas que aprendí en mis estudios filosóficos es a tratar de anticipar algunos hechos. Muchos de ellos son más obvios que otros y deberían resaltar sin buscarlos. Lo que está pasando esa pareja se me hace completamente innecesario. No creo que se hayan despertado un día y se encontraron casados con un extraño. Si las cosas no se discuten antes de tomar pasos más serios, una vez que esos pasos están dados, no hay forma de reclamar. Tiene que haber una aceptación implícita del pasado ajeno para meterse en esa camisa. Por el presente, bueno, ese se hace todos los días y el futuro es un remolino cambiante pero que está ahí, si se quiere ver.

    Luis


Deja un comentario