Día a día… Noemí Guzik

Marzo 12, 2005

Cuándo empieza el día?

Archivado en: General — noemiguzik @ 8:49 pm

Empieza al abrir los ojos .. o antes? Mientras soñamos y acomodamos los asuntos de toda la historia y del día anterior para poder despertar con la coherencia necesaria para la vida? O acaso cuando nos sentimos un poco mareados y confusos, entreabriendo los ojos para darnos cuenta de que lo que estábamos viviendo estaba en la dimensión de otro estado de conciencia, y nos alegramos o sufrimos por ello. Tal vez el golpazo del día nos entra cuando en ráfaga se nos vienen los pendientes de las siguientes horas. En ese momento en que sabemos que debemos despegar el cuerpo de las sábanas, y afinar y aquietar las pasiones para que las energías se concentren en cosas concretas, ordenadas, preferentes. Hummm…… será que el día empieza cuando notamos la urgencia de la vejiga por descargarse, y sabemos que no podemos seguir posponiendo una buena meada? Comenzará cuando lavamos el cuerpo con agua tibia para sacudir los sudores y sales de la noche revuelta? O mucho antes, cuando al fin saboreamos el primer traguito de café. Tal vez nos decidimos a la conciencia despierta hasta que pensamos que ropa nos pondremos, y nos detenemos a cuadrar blusas o camisas con calcetines o bolsa. Es posible, acaso, que el despertar se dé en ese momento breve en que nos miramos al espejo, brumosos, ojerosos, distraídos, casi babeantes y recordamos que somos. Será que nunca hubo ayer? Que nunca empieza el día? Será?

Marzo 11, 2005

Liberada!

Archivado en: General — noemiguzik @ 9:04 am

Tengo que agradecer a los comentaristas de mi último post, pues me han liberado muchísimo.
“Me dieron permiso” de escribir lo que me dé la gana, como me dé la gana en mi blog. Y también me abrieron el paso para leer con mucha mas ligereza otros blogs. Esto es MUY divertido.
Gracias

Marzo 9, 2005

McPoesía

Archivado en: General — noemiguzik @ 10:50 pm

Recién encarrilada en el asunto de los blogs, me encuentro atrapada en el vicio de escribir cosas malas dos o tres veces por semana. Coopero a la inundación de basura que el planeta sufre.

No puedo dejar de citar a Heriberto Yépez: “Libre o retro, en México practicamos un tipo de verso que forma “McPoemas”, es decir, compuestos serialmente: verso estándar”.

El término es original de Donald Hall (cita el mismo Yépez), quien lo acuña a mediados de los años ochenta. Este último nos afirma que: “… (los McPoemas suelen…) ser frecuentemente legibles, encantadores, graciosos, conmovedores, algunas veces incluso inteligentes. Usualmente son breves, se parecen unos a otros y no hacen grandes afirmaciones sino que conectan unas pequeñas cosas con otras pequeñas cosas (citado en Hank Lazer, Opposing Poetries, Northwestern University Press, 1996).

Hurgando en la pésima estructura de tantos blogs o bitácoras y en la mía sobre todo, lamento mucho haber perdido esa grandiosidad adolescente, donde uno es capaz de sentirse maravilloso y genial sin remitirse a ninguna prueba.

Marzo 6, 2005

Consejos?

Archivado en: General — noemiguzik @ 7:41 pm

Yo intento no desgastarme diciéndole a la gente lo que creo que le conviene . Los consejos solo sirven cuando la persona misma había pensado en lo que tu le dices. Cuando los das y no son acordes a la idiosincracia del oyente, simplemente piensa que eres un pesado, un idiota o un tarado que no entiende nada. Los peores aconsejantes resultan los que sugieren a alguien que deje a su pareja porque no le conviene: todos sabemos cuando no nos convienen las cosas, eso no tiene nada que ver con querer o poder dejar de hacerlas. Cuando nos dicen “no hagas caso” o “no te preocupes” nos sentimos como estúpidos por preocupones o hacedores de caso. Cuando nos proponen que no lloremos mas, nos tapan de improviso el delicioso y reconfortante flujo del llanto que por fin se dejaba venir y nos retiran el hombro que pensábamos dejar moqueado y pegajoso. Ay, cuando nos dicen lo que le deberíamos decir al que abusa de nosotros, es porque no saben lo poderoso que es, y como nos puede fundir de muchas maneras si no nos aliamos con él. Además aconsejar nos pone en peligro: que tal si el el otro hace lo que dijimos y le va de la patada?: compramos boletos para el infierno personal o las mentadas de madre. Yo por eso cuando escucho las tragedias de mis amigos, hago el ejercicio de intentar relajar todos los músculos de la cara, el cuello, los hombros y la espalda. Pienso que no soy juez que sabe que está bien y que está mal, trato de fijarme en las inflexiones de voz y de expresión facial del quejoso, muevo de manera sutil y reiterada la cabeza, respiro hondamente, me imagino su tortuosa situación, no le digo que es lo que yo haría en esos casos, abro suavemente la bolsa de mano por si acaso aparece como acto de buena voluntad de mi parte ofrecer un kleenex. Recuerdo que no es mi paciente en psicoterapia, así que no intento leer en él complicadas estructuras mentales o inconscientes. Aflojo la barriga para que la respiración no se me force, miro sinceramente con ojos de consternación, suspiro brevemente, sonrío un poquitito consoladoramente, y me trago cada una de las posibles palabras que pudieran salir de mi garganta. Eso hago yo, pero … no te lo aconsejo.

Marzo 2, 2005

Traficando con patos

Archivado en: General — noemiguzik @ 2:29 pm

Hagamos como que cazamos patos, pero solo con la mirada. Veamos sus plumas y sus picos, y tratemos de restringir sus movimientos, pero desde lejos, y sin emitir ningún sonido.

Desplumemos a los patos con el pensamiento, imaginando como se siente desprender cada cañón que las sujeta a los cuerpos tibios. Tratemos de vivir la sensación de la sangre que brota de los agujeros en los troncos que empiezan a ser destruidos.

Busquemos una manera sutil y misteriosa para romper y descoyuntar los muslos del resto de la carne tibia, logrando escuchar el sonido de los huesos cuando se quiebran, y las coyunturas cuando ceden y explotan.

Tendremos que usar mucho ingenio para desprender el cuello del tronco, siempre tratando de no entender la mirada desconcertada del pato, o el pico un tanto abierto y apocado.

Las víseras aun calientes, casi con los movimientos peristálticos vigentes, serán un reto al poder de nuestra mente, pues en el fondo poco sabemos de órganos internos aunque vimos muchas veces los esquemas en la escuela.

Cocinar las diferentes partes del pato requiere de un arte que hemos ido acumulando en muchos años, imaginemos los sazonadores, las grasas, las verduras pertinentes, los cazos y la intensidad de la lumbre que conviene al caso.

Comerse al pato, es en realidad el postre, masticarlo con las muelas de la mente, tratando de que no se quede pegado en las neuronas y deje rastros que no se quitarían ni con agua a chorros.

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