Nada de simplemente respirar sin conciencia. El aire le hace campanitas a tu garganta irritada y doliente, y otra vez el diafragma te empuja aire hacia afuera por la boca con sonidos desagradables y repetitivos. Se abre y cierra tu laringe mientras el cof cof se manifiesta.
No se te ocurra ir a una obra de teatro, porque te odiarán, te mirarán como apestado, y alucinarán haberse sentado junto a tí.
No hagas cola en el banco, porque a nadie le gusta que le caigan gotitas de saliva en la nuca mientras alguien tose mocosa y ruidosamente detrás y cerca.
Trata de dormir solo, porque quien quiera que esté junto a tí en la noche oscura, te maldecirá en secreto aunque te haya traído té a la cama antes de dormir.
Recibe a tus clientes en el parque, no en la oficina esa pequeña que tienes, porque se sentirán encerrados entre miles de bacterias atacantes, intentarán respirar poco, estar lo mas lejos de tí, y no despedirse ni de mano ni de beso.
Los besos de lenguita dan asco en estas circunstacias, no le vayas a pasar mucosidades y gargajos a tu amante que ni la debe ni la teme.
Hay algunas cosas que puedes disfrutar cuando tienes una gripa tososa:
Tus músculos abdominales se ejercitarán, aunque te propongas flojonear.
Puedes excusarte de dar clases, discursos, salidas de todo tipo, y de hacer cosas en tu casa como lavar trastes o tender camas.
Te puedes comprar empaques pequeños MUY coquetos de kleenex para tener en la bolsa el dibujito de Winnie Pooh.
También puedes toserle _sin querer_ bien cerca de boca y nariz a tus enemigos.
Intenta la hilarante e intensa experiencia de hacer el amor entre toses y toses.
Todo se compensa en esta vida, al fin de cuentas.
Achú
La tos lo vuelve a uno inteligente, como se verá por esta historia de la vida real:
En noviembre de hace tres años, tuve una faringitis tremenda. A cada espasmo de la tos arrojaba por lo menos un alvéolo pulmonar. Yo era fumador. Tenía ya 28 años de fumar.
Entonces, gracias a la tos, no fumé un día, ni el siguiente y me sentí más inteligente. Me pregunté por qué no dejaba de una vez de fumar y pasé a los hechos. Dejé de fumar. Claro que tenía una adicción tan intensa que dos años después todavía se me antojaba un cigarro. Aún ahora, que como digo ya crucé el tercer año de ser antitabaquista, me asalta la idea de fumar y ocasionalmente me sueño en el acto de prender un cigarro.
Pero la tos me volvió inteligente, como las semillas de la manzana, y ya no volveré a fumar.
Comentario por Javier Dávila — Febrero 8, 2005 @ 10:57 pm
Pos eso digo yo, que la tos siempre te deja cosas buenas .. Viva mi tos de perro sarnoso!
Comentario por Noemi — Febrero 9, 2005 @ 9:48 am