Lentes de sol ***

Publicado: marzo 23, 2014 en General

Entonces miro y encima de la mesa de trabajo hay tres pares de lentes para atajar el sol. Ninguno muy caro, son tres pares aventados encima del vidrio. Los voy a tirar a la basura porque lo que ahora quiero no es eliminar de mi vista la luz del sol sino mirarla y saber que ahí está, que sale todos los días ese brillo por varias horas, que si me expongo a él voy a reforzar mis huesos y mis emociones.

Quisiera ser un pez ** ****

Publicado: noviembre 10, 2013 en General
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Quisiera ser un pez, pero no para lo que dice la canción, sino para poder vivir en agua fría, tolerar las corrientes, esquivar animales, cagar delgadito, no pensar en ti.

 

   
       
       
       

Significado de pOmpOsO *****

Publicado: septiembre 4, 2013 en General

Pomposo: "se aplica al estilo o modo de expresión que se caracteriza por emplear palabras y construcciones demasiado cultas y rebuscadas, dando un énfasis excesivo a aspectos del discurso que no lo merecen".

 

No significa gustar de las pompas de jabón?

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No significa ser nalgón?

No es cuando tu mami te pompó algo nuevo porque te portaste bien?

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No es la forma elegante de decir mamón?

   
  Mi ignorancia no tiene fin….

si sólo fuera ojos…….

Publicado: septiembre 3, 2013 en General
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podría escabullirme entre las rendijas, llegar a donde estés. Una vez ahí, buscaría conocerte desde el piso hacia arriba, para entender tus fosas nasales, tu barriguita leve, tus zapatos y sus accidentes, la textura de tu pantalón, el suelo que recorres, los o las personas con las que conversas y qué calzado usan, como se mueven hacia ti o en el sentido opuesto a tu cuerpo. las puntas de tus dedos balanceándose cuando caminas me gustarían, lo sé muy bien, así como los objetos que cargas, las entregas que haces, lo que recibes, los temblores de tus músculos al moverte.. y si sólo ojos fuera, ellos te comerían y sabrían tu sabor visual, tu color entrañable, tu encanto infinito…..

 

La capa de cebolla y el fantasma ***

Publicado: agosto 19, 2013 en General

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una capa de cebolla de las muy delgadas nos separa para siempre. no servirá que yo te busque, te grite, use tu número de teléfono. tu voz se ha agusanado. esos pies un tanto callosos se descarnaron, yacen abiertos hacia fuera, sin sonidos. dientes enterrados en las mandíbulas a su vez enterrados bajo tierra. no dirás que prefieres irte a casa porque la víscera te apura. tampoco querrás pintarte los bigotes para que no se vean canosos, eso ya no importa. nadie los mira, abajo de tu nariz que no respira. tu frente que parecía mas bien sabia, es un pergamino pegado a un cráneo entero, que nunca se rompió mientras contuvo un cerebro lleno de circunvoluciones en uso. lo que quise saber y no dijiste, se fue. ¿se fue? qué mala expresión, no la entiendo. si necesitaste más de mí de lo que fui no quedan remedios. mis súplicas, reproches, dudas, ansiedades a tu persona viva, siguen vigentes, pero no tengo como alternar, no creo en los fantasmas: tu crearás al primero que conozca.

Sensaciones y pan cremoso ** **

Publicado: junio 9, 2013 en General

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Sólo quería hincarle el diente a un pastelillo, así que me acerqué, lo elegí de entre varios en la vitrina, se lo señalé al vendedor que tenía cara de galleta dura, no me entendió, señalé de nuevo, tampoco,.. ahora sí. Busqué monedas de denominación pequeña para pagar y aligerar el bolso al mismo tiempo, ya se sabe eso de dos pájaros de un .. por cuatro monedas, sale uno ganancioso.

Saqué de la bolsa grande la bolsa pequeña, y de ésa el pastelillo envuelto a su vez en un papelillo suave y blancuzco, un tanto transparente que me dieron. Hasta pensé que los empaques seguro que valen más que el pan mismo. Lo coloqué en la palma de la mano para mirar un poco a qué le iba a dar de mordiscos.

Parecía un pequeño volcán con la fauce abierta y a punto de expulsar una materia amarillenta, brillante de grasa y temblorosa como virgen a punto de dejar de serlo. Miré el color, y no se parecía a ninguna sustancia comestible natural, era el tono paliducho de la crema revuelta con la yema de un huevo, o de unas gotitas de color vegetaloide del No. 347.

Observé la orilla de abajo oscurecida, ya un tanto seca diría yo, como la piel vieja de los sacos que uno ya no usa por desastrados. Más arriba me animó ver el azúcar glass espolvoreada por aquí y por allá coquetamente, haciendo montículos en el montículo general, muy apetecible todo, sí, sí.

Imaginé el delicioso sabor de lo requemado de la base, mas lo cafesoso del monte, y el azúcar glass sudada, más el relleno cremoso y con temperatura cálida que amenazaba con salir como en estampida a la menor provocación.

Seguí mirando y me pareció un pecho abierto por la punta segregando leche descompuesta, o un barro gigantesco a punto de reventar con la grasa esa maravillosa que sólo la juventud adolescente y sana puede generar en sus mejillas y narices.

Sospeché la sensación de la crema amarillosa pegándose en mi paladar, revistiendo mis muelas, entretejiéndose con mi saliva. Vi como mis dientes estaban a punto de triturar la forma y fondo del bizcocho para volverlo una pulpa maravillosa de pan, grasa, azúcar y colores que pasaría por todo el sistema digestivo de manera lenta pero segura.

Por alguna razón que no alcanzo a explicar bien, pasé junto a un bote de basura verde y deposité ahí bolsota, bolsita, papel suave, pasta requemada, azúcar, relleno cremoso amarillo tipo canario enfermo y mis esperanzas en la vida.

Diminuta ** ****

Publicado: abril 4, 2013 en General

Captura de pantalla 2013-04-04 a la(s) 21.23.02Ahora que me volví pequeñita quedé posada sobre la f de mi teclado de la Mac. Es cómoda la tecla, tiene hundida la panza, y me puedo recostar a gusto usando el borde como almohada, un poco dura, eso sí. Pensé escribir una f y verla en la enorme pantalla de mi lap top, así que brinqué con fuerza, y nada. No se hunde ni poquito. En uno de los intentos, vaya susto, caí mirando hacia abajo, y ¡ay! ¡que marranada he visto! No sé ni cómo no me he enfermado de las manos hasta ahora: hay una gran sábana de polvos de todos los tamaños, enormes piedras amarillentas, un par de pelos enroscados llenos de mugre, unos grumitos azulosos y nubes grises flotantes, que impresión. Voy a tratar de pasarme a la g, a ver que pasa. Está difícil porque el borde de la tecla es resbaloso hacia abajo, que tal si me caigo en el mugrero del fondo y me asfixio ahí dentro. Trataré de imitar al hombre araña que se columpia de un edificio al otro y no se cae, a ver que pasa. Lo he logrado, estoy sudada y me empiezo a sentir sucia y asustada. Hay un mar de teclas y abismos de aquí a la orilla de la máquina. No quiero ni imaginarme lo alto que tendría que brincar para caer al escritorio. Desde acá veo una especie de torre grande y cadenciosa, es la taza donde suelo tomar café, cabe una cantidad de agua ahí dentro como para ahogarme miles de veces. Nunca pensé que un día me sería imposible alcanzar el piso de la habitación. Si saltara desde la mesa, quedaría como una cabecita de alfiler embarrada en el piso. Llegarían a limpiar la habitación, y me barrerían con inclemencia, ¡cómo ha de doler uno de los picos filosos de plástico de la escoba moviéndolo a uno! Aunque eso no sería tan malo, pues ya el paso al recogedor (que linda palabra para un amante), al basurero, al camión de la basura, a la vida entre las cáscaras de naranja malolientes y toallas sanitarias con sangre, sería trabajo de los basureros y no mío.